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jueves, 26 de junio de 2008

MAS y Podemos, los aliados

Dejando en claro que estoy de acuerdo con el “deber ser” en la situación política boliviana. Es decir, que creo que Evo Morales debería cambiar de actitud y gobernar para todos, que García Linera y los parlamentarios deberían dejar de ser tan irresponsables y elegir a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional (sin cuoteos y con transparencia), en fin, que cada quien asuma su deber de manera constructiva y con afán concertador, y que todos terminen sus mandatos el 2010.

Pero como dijo Jack Sparrow en “La maldición del perla negra”: Hay dos cosas que importan en la vida: lo que puedes hacer y lo que no puedes hacer. Y en este instante deberíamos estar seguros (al menos yo lo estoy) de que toda esa maravilla de comportamiento (el deber ser) está muy lejos de nuestra situación real y es algo que no pueden hacer ni el gobierno (porque está acostumbrado a la confrontación y a la maniobra barata), ni Podemos (porque también está acostumbrado a la maniobra barata). Ellos están haciendo lo que pueden hacer, están actuando de acuerdo a sus capacidades, que lamentablemente se limitan a la triquiñuela conspirativa, el negociado político, el show confrontacional, la mentira para endulzar los oídos del pueblo y otras habilidades despreciables que lamentablemente ponen en práctica los partidos políticos más podridos de los últimos 25 años (MAS y Podemos). ¿Qué podíamos esperar de un Evo Morales que demostró de sobra que la única lealtad que guarda es consigo mismo, y que cuando puede, quiere o se siente opacado, propina una patada en el trasero a quien sea, aunque esa persona en particular se haya puesto de escalera para que él llegue a donde está? ¿O de Tuto Quiroga, quien después de conspirar contra Hugo Banzer para hacerse con la presidencia, y luego abandonando y destruyendo a los militantes y al partido que usó para llegar a donde llegó en política, decide traicionar a los ciudadanos que votaron por él como una opción supuestamente contraria al MAS, primero extendiendo las sesiones de esa Asamblea Constituyente, luego aprobando esa estúpida ley de referéndum revocatorio para conspirar contra los prefectos, transformándose en el principal aliado del MAS?

Si el MAS no pretende cesar de destruirnos el país en su afán por quedarse en el poder, lo más lógico sería buscar una solución alternativa para salir del atolladero. Pero Podemos, lejos de tratar de evitar nuestra destrucción, opta por encamarse con el MAS buscando obtener algunas prefecturas, y para conseguir cuotas en el Tribunal Constitucional y en la Corte Electoral. Ciertamente el MAS, con la ayuda de Podemos, ha conseguido y está consiguiendo todo lo que quiere, y seríamos muy ingenuos si creyésemos que Podemos no está obteniendo nada a cambio. Probablemente a Podemos le preocupa menos ser el segundón en una futura elección, que quedarse sin espacios de poder en instancias estatales. Entonces, con el proceso de elección para acefalías en el órgano judicial se asegura de tener influencia en los juzgados, con la ley de referéndum revocatorio se hacen con dos o tres prefecturas del país, y con toda su movida congresista, encabezada por el oportunista Vásquez Villamor, recuperan algo de la vigencia política perdida para asegurarse una futura presencia en el congreso. Por otro lado, el MAS gana un aliado para futuros negociados pero, más importante aun, gana la posibilidad, ya con menos prefectos que le estorben, de aprobar su texto constitucional y quedarse en el gobierno por al menos diez años más, eso sin contar que con el órgano judicial copado se elimina cualquier posibilidad de juicio de responsabilidades a Evo Morales por todas las violaciones a la Constitución Política del Estado durante su gobierno. ¡Y yo que creí que el MAS no hacía pactos, y estos hace rato que terminaron su luna de miel!

No se cual de los dos es más asqueroso, ni me interesa averiguarlo. Lo que si se es que no deberíamos permitir que los amantes se salgan con la suya, y que de todos modos es necesario encontrar una salida al atolladero en el que seguimos. Y ya que lo descrito en el primer párrafo (deber ser), que es lo único institucionalmente correcto, no es posible. Y ya que la salida, convenientemente pactada y planificada, que nos proponen los tórtolos no es institucionalmente válida. Creo que debemos exigir otra salida, que tampoco es institucionalmente válida, pero que evita que Podemos y el MAS se salgan con la suya, permite que los ciudadanos reconfiguremos el mapa de fuerzas políticas del país, y no tiene reglas tan tramposas como la ridícula ley de los aliados de gobierno. La salida se llama: elecciones generales, con ellas decidiremos las cosas en la urnas, y no en las negociaciones entre los desleales Tuto y Evo, o entre los siniestros Álvaro García y Vásquez Villamor.

jueves, 19 de junio de 2008

La destrucción del Estado

Francis Fukuyama llama Construcción del Estado al proceso a través del cual se establece y consolida institucionalidad constitucional y democrática en un país. La instauración de dicha institucionalidad es el primer paso de un largo y difícil camino de posterior consolidación de la misma. Y es que una cosa es crear instituciones en base a normas de funcionamiento y organización, pero otra muy distinta es lograr que marchen correctamente y que las sociedades sientan que su existencia es fundamental para garantizar la convivencia pacífica.

En 1985 los bolivianos, en unos casos, rescatamos las pocas instituciones que nos quedaban después de un largo período de dictaduras militares, en otros, tuvimos que reconstruirlas de los escombros que nos quedaban; todo para conseguir reiniciar nuestra vida en sociedad con un mínimo de estabilidad política y económica. Se puede decir que lo que hicimos fue reconstruir el Estado boliviano. Posteriormente, con las primeras reformas en el gobierno de Jaime Paz Zamora, principalmente a la CPE, la ley electoral, ley de partidos, y otras, iniciamos un proceso de consolidación institucional.

Lamentablemente el año 2000, con la guerra del agua, se ha dado inicio a un proceso contrario (de desinstitucionalización) que crece como una bola de nieve, y que lejos de haber terminado con la crisis de octubre del 2003, ha sido profundizado por el gobierno de Evo Morales al punto de introducirnos en una nueva etapa. La etapa que vivimos hoy es la de la Destrucción del Estado. Hoy casi no existe un solo sector político en Bolivia cuyas acciones no vulneren la institucionalidad por lo menos un poco. Por supuesto que también hago alusión a la oposición política del gobierno. Debo decir que entiendo la lógica de sus acciones, porque en un partido de ajedrez en el que el adversario comienza a mover a los peones como si fueran reinas, sería muy estúpido, si no se quiere perder la partida, continuar aplicando los movimientos clásicos (los normales en realidad). Sin embargo, si es que no es tarde ya, creo que es necesario caer en cuenta de que detener este proceso es una tarea urgente, puesto que después de la Destrucción del Estado, ya sin ninguna institucionalidad, sin reglas y sin límites, lo que queda es el estado de barbarie. La salvación del Estado boliviano solamente será posible si todos hacen un alto en sus acciones. No va a funcionar si solamente lo hace la oposición o solamente el oficialismo.

¿Cree que soy un apocalíptico agorero? Hoy tenemos precios que suben constantemente en los mercados y un gobierno que no quiere verlo, lógicamente eso ha hecho que los maestros se movilicen contra el “gobierno hambreador”, los mineros también están movilizados, los transportistas preparan medidas de presión, fuerzas armadas irregulares llamadas “ponchos rojos” se hacen con el control aduanero, grupículos fascistoides supuestamente juveniles y cruceñistas siguen funcionando en Santa Cruz, movimientos de oposición evitan que el Presidente visite varias regiones del país, pero los campesinos de Cochabamba también le han prometido palo al Prefecto si se acerca a las provincias, grupos supuestamente afines al gobierno hacen huir de Desaguadero a ministros y militares, en Tarija los ciudadanos de Yacuiba eligen a su propio Prefecto y los chaqueños pretenden crear un nuevo departamento, la coca excedentaria supera en un 200% lo que permite la ley y se cultiva en todos los lugares posibles, la fabricación de droga se ve tanto en zonas rurales como urbanas de cualquier ciudad de Bolivia, la producción de gas ya no alcanza para la Argentina, necesitamos conquistar mercados y generar empleos pero el gobierno prohíbe las exportaciones por razones políticas, ya son más de seis meses que por la irresponsabilidad del Vicepresidente y los parlamentarios estamos sin Tribunal Constitucional, y sin ese tribunal ya hemos pasado por la aprobación del textucho del MAS en la Asamblea Constituyente, por tres referéndums por estatuto autonómico, para el 22 el de Tarija, luego la elección de Prefecto en Chuquisaca, y hasta puede que acudamos al referéndum revocatorio del 10 de agosto sin Tribunal Constitucional.

Si cree que soy un apocalíptico agorero, usted está ciego, porque ésta, es la Destrucción del Estado. Después, se viene el estado de barbarie. Y lo peor de todo es que dudo muchísimo que al Presidente y sus ministros les interese en lo más mínimo evitar que continuemos como vamos, cada vez más profundo en este abismo que, además, no tiene fondo.

miércoles, 11 de junio de 2008

Bolivia… ¿cambia?

Típico de los grupos políticos que sufren de ese horrible síndrome llamado estadolatría, consistente en creer que el Estado lo puede resolver todo, que debe estar presente en todos los ámbitos de la sociedad, y que debe controlarlo todo, el “compañero Álvaro” recientemente nos ha explicado el funcionamiento del supuesto modelo económico (nuevo según él, viejo según la historia) que se estaría poniendo en práctica en Bolivia. “Pongámosle un nombre al bebé” ha dicho, y lo ha llamado “nacional productivo”. Lamentablemente el nombre es incorrecto, ya que existen decenas de naciones productivas en el mundo, y las más productivas lo son gracias al impulso y la entereza de la iniciativa privada en coordinación con la buena predisposición y compañía de los Estados. El nombre correcto del bebé de García Linera debería ser “Estado fracasado”, o “burocracia paquidérmica”, y hasta “ineficiencia estatista”

Entre otras cosas, nuestro dijque leído exEGTK dijo que se trata de consolidar un Estado “fuerte”, lo que implica una gran deficiencia en la idea de lo que se considera Estado fuerte. La propuesta que realmente nos hace el gobierno es, de la misma forma en que lo hicieron y lo hacen los países con gobiernos nacionalistas, socialistas y populistas, incrementar el alcance del Estado. Es decir, expandir los ámbitos de la vida social en que la burocracia gubernamental cumple funciones, estatizar los sectores productivos y de servicios, creando, además del ejército de burócratas políticos que ya tenemos, otro ejército de burócratas empresariales, lo que no implica que se esté incrementando la fuerza del Estado.

La fuerza y el alcance son variables totalmente distintas. El alcance, como ya lo he dicho, se refiere a la intervención de los Estados en las esferas de la vida social. En cambio la fuerza está ligada a la capacidad de un Estado de hacer cumplir las normas que regulan esa vida social. Con lo que existen cuatro combinaciones posibles, a saber: 1. Poco alcance y poca fuerza. 2. Poco alcance y mucha fuerza. 3. Mucho alcance y mucha fuerza. 4. Mucho alcance y poca fuerza. De las cuatro opciones, las fórmulas más seguras para llegar a ser un Estado fracasado son la 1 y la 4. La opción 3 comprende una alta posibilidad de llegar a ser Estado fracasado, una aceptable posibilidad de quedarse en Estado mediocre, y una pequeña de ser Estado exitoso. Y la opción 2 es el boleto seguro hacia el Estado exitoso.

La pregunta es ¿por dónde andamos nosotros? Bolivia, durante el período al que se ha llamado de “neoliberalismo” se situó en la opción 1. El Estado se deshizo de todas las actividades que emprendía innecesariamente, las pasó a manos de la administración privada, y se quedo con aquellas que le conllevaban una obligación fundamental hacia la sociedad, teníamos un Estado con poco alcance. Pero nunca fuimos capaces de hacer cumplir nuestra normativa, desde la Constitución hasta las leyes más menudas fueron violadas sistemáticamente, por eso Goni pudo firmar contratos con petroleras sin previa aprobación congresal, por eso muchas empresas extranjeras se sintieron en el happy hour de la libertad de administración e hicieron quebrar el LAB (caso VASP), incrementaron las tarifas de agua supuestamente para mejorar el servicio (siendo que parte de su compromiso era invertir para realizar esas mejoras; esto causó la “guerra del agua”), etc. Entonces, aun con poco alcance estatal, la debilidad de las instituciones (poca fuerza) nos lleva a convertirnos en un Estado fracasado.

Hoy ¿Quién tendría en cinismo de decirnos que somos un Estado institucionalmente fuerte? (se me ocurren nombres de algunos cínicos, pero evidentemente debemos ignorarlos). En los últimos dos años, Bolivia ha profundizado su debilidad institucional llegando a poseer una fuerza casi nula. Lo que ha ido in crescendo es el alcance del Estado, y lo que nos propone el Vice es continuar incrementándolo irracionalmente. Cambiar la opción 1 por la 4 será catastrófico para nuestra economía, puesto que quienes disfrutarán del happy hour serán los políticos y burócratas del gobierno, que (siguiendo las instrucciones del Presidente) podrán ignorar la ley y manejar los recursos y empresas del Estado indiscriminadamente, situándonos, como siempre, en el conjunto de países fracasados del globo. Bolivia ¿cambia? Evo cumple… ¿ese es el gran cambio? ¿De país fracasado opción 1 a país fracasado opción 4?… ¡lastima!

viernes, 6 de junio de 2008

Referéndums, poder y testamentos

Sobre los referéndums por los estatutos autonómicos de Pando y Beni, quiero expresar mi alegría y mis más sinceras felicitaciones. Más allá de las payasadas de acudir al ausentismo (impuesto por la fuerza de la violencia de grupos de choque del gobierno) y otras, que sabíamos sucederían, y que muy seguramente se van a repetir con el referéndum tarijeño, lo cierto es que la autonomía está aplastando los afanes centralizadores de Morales y sus ministros mestizos (que se creen indígenas)

A pesar de las millonarias campañas que buscaron, desprestigiar a los autonomistas en unos casos, incitar a votar por el “no” en otros, y confundir a la población con supuestos comunicados de las Cortes Departamentales en sentido de una suspensión del referéndum, además de las quemas y bloqueos violentos por enmascarados del gobierno, Pando y Beni han manifestado con firmeza y contundencia su voluntad de ser autónomos, esa es la única gran noticia y el único hecho que cuenta, todo lo demás son pataleos de un Presidente y sus compinches perdidos en el autismo.

¿Todavía hay quienes esperan que el gobierno entienda que sin consenso no hay poder? Si a Evo Morales el poder se le ha ido de las manos como arena entre los dedos y ¡sigue pensando que es Presidente pleno de Bolivia! A los mestizos hechos a los indígenas que nos gobiernan (especialmente cierto siniestro exEGTK que dice haber leído mucho) les recuerdo una frase de Friedrich A. Hayek: “…lejos de surgir de una tal voluntad preexistente capaz de imponer cualquier norma que le plazca, una sociedad de hombres libres presupone que el poder está limitado por los ideales comunes que hicieron que se unieran, y que donde no hay acuerdo no hay poder alguno.”

Eso significa que ni su 53,74% de votos del 2005 (41,06% de acuerdo a las normas de los cerebritos gubernamentales) ni sus grupículos de choque, ni sus intelectuales progres ONGistas y extranjeros, ni los indignos altos mandos de las FFAA, ni ninguna otra fuente de supuesta legitimidad que ustedes consideran bastante para imponer las normas que les plazcan, son suficientes. El único camino es el acuerdo y, aunque esta palabra les de urticaria, el PACTO, porque de lo contrario no existe poder alguno y ustedes se convierten en unos cuantos arlequines que se creen gobernantes. Así de simple.

Por otro lado, imagino que el amable lector recuerda cuando Luís Arce Gómez “aconsejaba” a los enemigos políticos de la dictadura a andar con “el testamento bajo el brazo” Pues bien, ahora resulta que el 29 de mayo pasado, otro Luís (solo que este apellida Trigo) nos dice lo mismo, pero con diferentes palabras. Dice que el “Presidente ha sido muy tolerante porque él como Mandatario de todos los bolivianos, con una votación que muy pocos presidentes han logrado, un 53,7 por ciento, para ser designado; bueno, con todo esto, él debe poder visitar cualquier lugar del país" Luego nos dice que "las Fuerzas Armadas tienen la misión de garantizarle su seguridad dónde él vaya" Y esta es una media verdad, puesto que si bien las FFAA tienen que garantizar la seguridad del Presidente, no pueden hacerlo a costa de la seguridad de los ciudadanos, es más, su primera lealtad debe estar con la vida de las personas, pero sigue diciendo: "vamos a tener que aplicar lo que indica el manual" y el manual dice: "en caso de agresión ilegítima actual o inminente, el derecho de legítima defensa faculta a los integrantes de una fuerza a adoptar medidas de protección activas o pasivas y defensa de sus personas o de la de otros, incluyendo el empleo de su armamento reglamentario" Lo que implica que de hoy en adelante los opositores deben andar con su testamento bajo el brazo, porque en una siguiente oportunidad, nuestros queridos militares portarán y usarán su armamento reglamentario. General Luís Arce… digo, Trigo, déle una leída al tercer y cuarto párrafo de esta columna y entenderá por qué el respaldo de las urnas no implica un cheque en blanco.

Pero no sería la primera vez que las FFAA utilizan armas letales contra ciudadanos movilizados para defender un régimen que no tiene las más peregrina idea de lo que, una vez más, está escrito en el tercer y cuarto párrafo de esta columna. Lo hicieron contra los mineros en el siglo pasado y lo hicieron en octubre del 2003 (por citar dos casos entre decenas) ¿Por qué no seguir haciéndolo, esta vez a nombre del gobierno del cambio y del socialismo del siglo XXI?