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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Evo: el Pizarro que escarmienta a los indios

Aunque hay varios otros temas importantes de los que me gustaría escribir, como de lo bueno que sería que se consolide la medida de la libre desafiliación de la Caja Nacional de Salud, y la libre afiliación en otras cajas de seguridad social, promoviendo la competencia entre éstas por otorgar un mejor servicio y desalentando la ineficiencia y la corrupción de carcomen la CNS; o de la necesidad de levantar el subsidio a los hidrocarburos de manera gradual, a través de elevaciones anuales que no superen los cincuenta centavos de boliviano, y no de la manera torpe que se intento en diciembre pasado; hay un problema que aun me tiene sin paz, y es la forma implacable con que se está usando el poder para castigar a los indígenas.

En primer lugar. Los colonos y cocaleros –que evidentemente responden al gobierno- tienen como rehenes a los indígenas del Tipnis y lo manifiestan de la manera más descarada, arguyendo decisiones de asambleas y ampliados. Nadie puede ingresar al Parque Nacional si no es con la autorización de los acólitos del masismo.

En segundo lugar. La interpretación maliciosa de la intangibilidad del Tipnis que pretenden aplicar, prohibiendo a los propios indígenas que cacen y pesquen en su propio territorio, y sabiendo que esa es su forma de subsistencia.

Tercero. La campaña de desprestigio contra los indígenas encabezada por Evo Morales, que lejos de haberse detenido ha continuado su curso de manera firme y segura.

Todo ello no muestra más que la pervivencia del poder abusivo, déspota y sanguinario, de entrañas imperiales y coloniales, por el que quienes tienen el poder, la fuerza bruta y la burocracia en sus manos, vulneran la libertad y los derechos de todo aquel que se interpone en el camino de consolidar sus designios. 

Esa opresión colonial de la que tanto se ha hablado durante los últimos cinco años, por la que los indígenas habrían sido sometidos en pos de los intereses de quienes detentaban el poder, está más presente que nunca en las manos de Evo Morales.

Fueron los gobiernos del pasado –lo hayan querido o no- los que declararon ese territorio Parque Nacional y lo reconocieron como Tierra Comunitaria de Origen. Y es el gobierno de hoy el que desconoce aquello y, adicionalmente, desconoce los Derechos Humanos de los habitantes de ese territorio.

Es posible que los gobiernos anteriores no hayan prestado suficiente atención a las comunidades indígenas, pero tampoco se empeñaron en quietarles lo que habían ganado con tanto esfuerzo.

Colonialismo es tratar a los que se considera inferiores como idiotas incapaces de tomar sus propias decisiones. Engañarlos con supuestas propiedades de territorios, con títulos rimbombantes de “Naciones Indígenas”, con capítulos enteros de derechos constitucionales a los que serían acreedores, con consignas y discursos indigenistas y pachamamistas, y acto seguido desconocer todo aquello cuando aparezca el primer monigote con un proyecto de carretera.

Colonialismo es, cuando esos a los que se considera inferiores y sometidos al poder se revelan, y tratan de hacer valer todos esos derechos, escarmentarlos con cercos de alarifes, matones y esbirros, y con insultos y calumnias públicas y mediáticas, aprovechando que se es dueño del poder y la superioridad en número.

Colonialismo es pretender darles otra vez espejitos a cambio de lo que verdaderamente quieren y se les ha prometido, y castigarlos cuando no los aceptan.

Evo Morales es un Pizarro escarmentando a los indios del Tipnis, por no haber aceptado los espejos a cambio de la vida.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Rectifico mi error

Fui uno de los críticos del hecho de que se le diera a esa categoría inventada (indígena originario campesinos) derechos especiales por encima del resto de los ciudadanos, partiendo del principio de igualdad ante la Ley, que debe regir dentro de las sociedades modernas. 

Sin embargo, una de las virtudes que los seres humanos debemos tratar de cultivar, es la de ser capaces de evolucionar nuestras ideas, y no mantenerlas anquilosadas en torno a un conjunto de hipótesis que, al no cambiar ni un ápice, terminan por convertirse en dogmas casi religiosos.

Mi reflexión parte de varios hechos surgidos en torno al problema del TIPNIS. Hablamos de un conjunto de comunidades indígenas, que sobre la base de largas y duras luchas, han podido conquistar una serie de demandas sin las que se habrían visto avasalladas por la mayoría de los bolivianos y sus intereses.

En primera instancia, el año 1990 logran arrancar del Estado el reconocimiento de su territorio, otorgándoseles un título de Tierra Comunitaria de Origen, que coincide con el territorio del Parque Nacional Isiboro Sécure. Posteriormente logran que se constitucionalice su calidad de “naciones”, incorporándose un conjunto de derechos, entre los que se destaca el de la autodeterminación, y ampliándoseles la representación política a través de la creación de representantes específicos, nombrados en sus comunidades a través de usos y costumbres.

Bien, el hecho es que en las últimas semanas se ha demostrado que nada de esto es suficiente. Cualquier burócrata con un proyecto de carretera puede llegar y pasar por encima de títulos de propiedad colectiva, derechos y representantes, sin que parezca, ni por asomo, que las luchas de estas naciones indígenas han llegado finalmente a buen puerto.

Mi error, entonces, ha sido partir del discurso del oficialismo, que afirmaba que los indígenas en Bolivia son mayoría (entre otras cosas, gracias a los datos amañados del último censo) y que, siendo mayoría, se les pretendía otorgar ciertos privilegios. Visto así, por supuesto que no tenía lógica ¿Dónde se ha visto que las mayorías requieran de discriminación positiva o derechos especiales? Una mayoría es perfectamente capaz de elegir a los gobernantes que mejor representen sus intereses; por lo tanto, no tenía sentido darle tales derechos a esa supuesta mayoría indígena.

Vistas las cosas hoy, constatamos que la categoría “indígena originario campesinos” nos hizo perder de vista el hecho de que de entre todos los grupos humanos que se adscriben a ella, existen algunos que efectivamente son minorías y que bien merecerían algún tipo de legislación específica que los proteja a ellos y a sus formas de vida (en suma, a vivir de la manera en que ellos elijan libremente), de la mayoría abrumadora que somos los no indígenas, que podríamos, apelando a nuestros propios intereses o al clásico pretexto de las imposiciones llamado “bien común”, vulnerar la voluntad de estas personas.

El error, entonces, que rectifico hoy, es el de haber previsto las consecuencias de los derechos de los artículos 30, 31 y 32, en base a la demagogia oficial que mezclaba a quienes verdaderamente los requieren, con quienes no los merecen (cocaleros por ejemplo), y abstraerme de la identificación de las naciones minoritarias que sí requieren de una suerte de blindaje contra posibles arbitrariedades de la mayoría.

Creo que ese capítulo cuarto se debe mantener, pero eliminando los términos “originario campesinos” y poniendo únicamente “derechos de las naciones y pueblos indígenas”

martes, 4 de octubre de 2011

MAS=Colonialismo, tradicionalismo y mañuderío

Aunque muchos no me puedan creer, me apena que el Movimiento Al Socialismo (MAS) haya terminado mostrando un espíritu, no sólo autoritario (señales de esto ya las hemos visto durante los últimos años), sino también colonialista y tradicionalista. Me apena por toda la ilusión y expectativa que el ascenso de Evo Morales generó en su momento, y que ahora se desintegra en acciones insensatas, arbitrarias e ilegales.

El MAS es colonialista, porque se niega a mirar a los indígenas de frente y a tratarlos como iguales, como a seres humanos con criterio y razonamiento, capaces de tomar sus propias decisiones y hacer valer sus derechos.

En cambio, lo que hace es lo que siempre se hizo en la historia de los colonialismos, a saber: Asumir que el MAS, sus políticos y sus dirigentes, son intelectualmente más avanzados que unos indígenas a los que asemejan a niños en su inmadurez, y decidir por ellos lo que mejor les conviene, definir por ellos la clase de “progreso” y “desarrollo” que deben alcanzar, y pasar por encima de sus derechos territoriales y de consulta, pretendiendo que se hace “lo mejor para ellos”

El MAS es tradicionalista, porque su máximo líder convocó a los jóvenes cocaleros a “conquistar” a las jóvenes indígenas para “convencerlas” de la conveniencia de la carretera, mostrando el machismo más tradicional y asqueroso que aun pervive en amplios sectores de nuestra sociedad. Es tradicionalista, también, porque, para variar, la construcción de esa carretera presenta serias irregularidades, que hacen pensar que se trataría de otro tradicional y asqueroso negocio político a costa del pueblo boliviano.

El MAS es mañudo, porque cuando el Vicepresidente interpreta el numeral 15 del parágrafo II del artículo 30 de la Constitución: “A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan”. Trata de engañar a los indígenas y a todos nosotros, diciéndonos que la consulta sólo sería aplicable cuando se trate de explotación de recursos naturales no renovables.

Este numeral establece, en el primer párrafo que precede al punto seguido, una regla general: “A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles.” Y luego, dentro del marco de esa regla general “En este marco” se pone énfasis en un caso específico “se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan”

Entonces, el hecho de que en este problema no se aplique el caso específico de la explotación de recursos naturales, no da pié a que se elimine la aplicación de la regla general, consistente en consultarles cuando se prevean medidas susceptibles de afectarles.

García Linera muestra que, además de autoritario, es un sofista dispuesto eliminar derechos territoriales que protegen la forma de vida de una minoría vulnerable, y el pulmón que beneficia a todos los bolivianos y al mundo entero.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Evo: el Presidente anti-indígena

La frase bíblica “por sus hechos los conoceréis” denota la importancia de las acciones de los individuos, por encima de sus palabras. En el ámbito político, las obras o acciones de los gobernantes, líderes y dirigentes, serían más importantes que los discursos, y nos ayudarían a conocerlos de verdad, a desnudar sus reales rostros.

Evo Morales ha demostrado una total incoherencia entre su discurso, supuestamente defensor de los indígenas y del medio ambiente, y sus actos, socapadotes de grupos de poder por encima del resto de los ciudadanos, y absolutamente desconsiderados frente a las más básicas normas de cuidado del medio ambiente.

Evo Morales ha sido el promotor de los muchos intentos de desprestigiar la marcha en defensa del TIPNIS. Primero, acusando a los indígenas, invasión de su privacidad mediante, de actuar en coordinación y con cooperación de la Embajada Americana. Luego inculpándolos de traficar con madera y con tierras. Posteriormente, se ha perseguido a sus dirigentes, tratando de desacreditarlos a nivel personal.

No habiendo sido suficiente, se ha atacado a las ONG’s que hoy, como siempre (incluso cuando Evo era dirigente sindical), han apoyado a grupos sociales considerados vulnerables, en la demanda de diferentes reivindicaciones. Finalmente, ha sido Evo Morales, a través de su ministerio de Gobierno (el hipócrita de Sacha Llorenti, ex defensor de los DDHH), que ha alentado el bloqueo de Yucumo, enviando apoyo policial para los bloqueadores, y permitiendo que se incauten alimentos, agua y vituallas destinadas a los marchistas.

En resumen, Evo Morales, y no otro, es quien ha practicado varias tácticas en pos de silenciar la marcha en defensa de un parque nacional, a saber: desacreditar a la marcha y a sus líderes, atemorizar a los marchistas con el peligro de enfrentamientos inclusive contra la policía, invadir su privacidad, atacar a las organizaciones que los apoyan, vulnerar sus derechos de protesta y libre circulación, violentar sus Derechos Humanos evitando que les lleguen víveres, agua, etc.

Ironía de ironías, sin embargo, recuerdo que el año 1990, en ocasión de la “Marcha por el Territorio y la Dignidad”, el Presidente Jaime Paz Zamora permitió que los indígenas llegaran a La Paz, les dio alcance en la localidad de Yolosa (eran más de 800 marchistas), y comenzaron una serie de concesiones que el Estado les otorgaba ante la mirada vigilante de organismos internacionales y de la población, de la misma forma que se dejó pendientes otras, demostrando así que aquél Estado Republicano era capaz de tratar con la dignidad de ciudadanos con derecho de ser escuchados y atendidos, a los indígenas bolivianos, a pesar de ser una minoría y aunque (se debe admitir) hubo momentos en que también se trató de desacreditar su movilización.

Entre estos dos Presidentes, querido lector, yo le pregunto: ¿cuál actuó correctamente frente a ciudadanos de la República de Bolivia exigiendo un conjunto de cosas?, ¿cuál se ha comportado como un anti-indígena, y cuál, aun formando parte de la lista de gobernantes “neoliberales”, optó por escuchar a los marchistas?

Para Evo Morales es fácil construir sobre el territorio de los pueblos indígenas y acallar su marcha de protesta, porque sólo son una minoría. Una simple e insignificante minoría frente a sus cocaleros, bartolinas, etc. que son los otros “indígenas”, que se atiborran con los favores y privilegios que les otorga el régimen masista.

martes, 26 de julio de 2011

Judicial: Se cierra el círculo

¿Órgano Judicial con autoridades imparciales y probas?, ¿democratización de la justicia?, ¿revolución judicial?... ¿es que alguien puede creerse esas boberías, o darles, si quiera, el beneficio de la duda?

Yo me atrevería a dar el beneficio de la duda a una reforma judicial si no fuera porque Evo Morales y sus acólitos demostraron, desde el principio, que la Ley les vale un pepino. Y no me refiero sólo a la afirmación presidencial de que “cuando me dicen que es ilegal yo le meto nomás”, relativamente reciente (del año 2008), sino a la primera vez que Morales exteriorizó su desdén por las leyes, un once de agosto del año 2006 en la ciudad de Tarija:

"Estar sometidos a las leyes es perjudicarnos, aunque digan que nuestros decretos son inconstitucionales, no importa"…"Ministros, les digo que no hay que esperar las leyes, hay que seguir trabajando con decisiones políticas y si demandan de inconstitucionalidad nuestros decretos, será el pueblo el que juzgue"

A partir de entonces, Evo Morales le ha “metido nomás”, y en estas elecciones judiciales ¿quién se atrevería a negarlo? le ha vuelto a “meter nomás”.

Un Presidente que ha gobernado casi cinco años sin Tribunal Constitucional a causa de los ataques que su propio gobierno le propinó, de la misma manera que a la Corte Suprema, porque el Poder Judicial en su conjunto, al administrar la Ley, no le permitía “meterle” cómodamente, muy difícilmente va a estar interesado en reconstituirlo, a no ser que ello implique transformarlo en otro órgano de poder desde el que pueda “meterle nomás” juicios a los opositores y mordazas a los medios, entre otras lindezas del totalitarismo.

El masismo no creyó en la Ley antes, y no va a creer ahora en ella, a no ser que se trate de su arbitraria voluntad hecha ley, y eso es lo que buscan con el circo que nos están armando para octubre de este año.

Con el copamiento del Órgano Judicial, se cierra un círculo que termina de configurar un panorama muy peligroso para la libre acción política en Bolivia, pues ahora no será necesario secuestrar ciudadanos para llevarlos a juicio ante los complacientes tribunales paceños, ni cerrar las puertas del Tribunal Constitucional para evitar que éste sentencie la inconstitucionalidad de las acciones de la elite en el poder. Todos los recursos legales para defender la libertad y los derechos de las personas, serán vilmente manipulados a conveniencia y voluntad de Morales y su gobierno.

A partir del momento en que los ciudadanos avalen con su voto la elección de autoridades que llevó adelante el MAS en La Paz, la rutina será la siguiente: Paso 1) Mando leyes o promulgo decretos para hacer lo que me dé la gana. Paso 2) mi gente en el Legislativo aprueba las leyes, o mis ministros ejecutan los decretos, de ser necesario, con ayuda de la policía y/o los militares. Paso 3) Ciudadanos tratan de acudir a las garantías jurisdiccionales (inconstitucionalidad, acción de libertad, etc.), pero no hay por qué preocuparse, porque mi gente en el Judicial va a rechazar dichos recursos, o va a interpretar la Ley de forma que me convenga. Paso 4) Mi gente en el Electoral puede, con el apoyo de las interpretaciones del Judicial, modificar, distorsionar y/o interpretar a su gusto y antojo, como lo ha venido haciendo ya el Presidente del Órgano Electoral.

Y ya no importará si soy impopular o no, porque de todos modos ¿a quién más van a elegir?, ¿a alguno de los tipos a los que les hemos iniciado juicios, o que hemos metido en la cárcel?, ¿o tal vez a alguno al que le tenemos listo su juicio, para cuando quiera asomar la cabeza?

miércoles, 29 de junio de 2011

POLITICA EXTERIOR: ERROR TRAS ERROR

Oscar Ortíz*

La denuncia de la Convención de Viena marca un nuevo error de política exterior del gobierno del Movimiento al Socialismo, la cual se ha caracterizado por su carácter errático y su sometimiento a los lineamientos ideológicos de Chávez o a los intereses de sectores políticos del partido de gobierno, como las ONG´s antiglobalización o los cocaleros. En todo caso, quien pierde es el pueblo boliviano que ve sacrificado sus intereses en función de agendas particulares de las autoridades de gobierno.

El último error es un claro ejemplo. El gobierno denuncia la Convención Internacional de Lucha Contra las Drogas bajo el pretexto de que no respeta el consumo tradicional de la hoja de coca que se practica desde hace siglos en el país. Falso pretexto. La Convención fue renegociada en 1988 y en el texto de ese año se indica claramente que se respetaran los usos tradicionales lícitos, por lo que debemos preguntarnos si lo que se busca es utilizar este tema para tratar de recuperar la popularidad perdida por el presidente Morales o evitar que organismos internacionales supervisen la lucha antidroga.

En un tema tan sensible como la causa marítima, en los últimos seis meses hemos pasado de tener las relaciones más cordiales y silenciosas que un gobierno haya tenido con Chile, a continuos enfrentamientos retóricos. Lo grave es que mientras algunas autoridades anuncian demandas ante tribunales internacionales otras insisten en que se continuara con la agenda de dialogo. Mientras por una parte se anuncia acudir ante instancias multilaterales, cuando se llega al OEA, se pide dialogo bilateral.

En el campo político internacional no podríamos ubicarnos en peor lugar. Desde que el gobierno de Evo Morales decidió seguir el modelo de Hugo Chávez y someter nuestra política exterior a los delirios de liderazgo internacional del presidente venezolano, nos unimos a grupo de países gobernados por regímenes autoritarios, que atropellan los derechos humanos y desconocen la democracia, como Irán, Libia, Cuba y Nicaragua. El escándalo que genero la visita del Ministro de Defensa de Irán para inaugurar una escuela militar internacional de la ALBA, no fue un error de protocolo sino una consecuencia de la política de relacionamiento con un Estado condenado por la comunidad internacional por sus vínculos con el terrorismo.

En el campo de política económica internacional, tampoco estamos mejor. Nos negamos a negociar un acuerdo comercial con Europa, dejamos que se termine el acuerdo de Libre Comercio con México y perdimos las preferencias comerciales con los Estados Unidos. Resultado, a menos mercados, menos empleos y menos oportunidades de bienestar para los bolivianos.

La política exterior debe reorientarse para priorizar la búsqueda de inversiones, mercados y cooperación internacional para el desarrollo. La prioridad debe ser la lucha contra la pobreza y no los dictados de Chávez o el pago de cuentas a las ONG´s que mantuvieron a funcionarios de gobierno durante sus épocas de oposición.

*Ex presidente del Senado Nacional de Bolivia

El cerebro gubernamental anda mal

La habilidad de la gente del gobierno siempre tuvo mayor presencia en el escenario de lucha política. Creo que García Linera ha sido y es una de las más grandes mentes totalitarias que ha producido Bolivia, demostrable no sólo por toda la ilegalidad y arbitrariedad que ha sabido planificar y justificar a la hora de desterrar el pluralismo político del país, sino también por ser un personaje cuyas acciones y promoción de la intolerancia ya eran conocidas de antemano, y que sin embargo los bolivianos olvidaron después de un brevísimo proceso de maquillaje y edulcoración en los medios de comunicación.

Si embargo, algo extraño está sucediendo con las acciones gubernamentales desde ese tropiezo llamado gasolinazo. La respuesta a la reciente captura de militares bolivianos, en la frontera chilena, con uniforme de las FFAA, y conduciendo automóviles reportados como robados en ese país, no es más que una desesperada maniobra por minimizar, para algunos, y hasta convertir en acto heroico, para otros, lo que en realidad es un hecho patéticamente vergonzoso para quienes conocemos un poco de relaciones diplomáticas.

La posibilidad de que estos militares estuvieran tratando de internar automóviles que sabían robados, en obvia complicidad con alguna mafia de ladrones; y la interpretación que podría haber hecho Chile por el ingreso de uniformados extranjeros en su territorio, como una invasión, se han intentado, de manera rápida pero torpe, cubrir con reclamos absurdos y con felicitaciones bochornosas, en lo que viene a ser una de los capítulos más lamentables de la diplomacia boliviana.

Pero no es únicamente en ese rubro que el masismo parece haber perdido su monotemático cerebro, sino también en la forma en que vienen emprendiendo acciones absolutamente incoherentes con su discurso por los derechos de una tal “madre tierra” y contra el uso de transgénicos.

Sobre el segundo punto, creo que al ser la producción de alimentos uno de los mayores potenciales de Bolivia para ingresar en la competencia global y comenzar a enriquecerse, los transgénicos son una posibilidad que, de manera obligatoria, teníamos que explorar y explotar, pues aunque se habla mucho acerca de sus posibles efectos negativos sobre el organismo humano (ninguno demostrado dicho sea de paso), son el resultado de décadas de investigaciones y millones de dólares de inversión en busca de soluciones contra el hambre. Mi queja, aquí, es frente a la incoherencia de un discurso anticapitalista y descolonizador, que se mantiene superficialmente sobre las ruinas de su propio fracaso, engañando a la gente que aun quiere creer en él. 

Sobre el primer punto, la Carretera que se pretende construir, partiendo en dos un parque nacional que por ley debería ser protegido y preservado, no sólo arriesga la estabilidad de un valioso ecosistema y la vida de innumerables especies animales y vegetales, sino que derrumba el mito de la supuesta protección de los pueblos indígenas, viola la Constitución en su artículo referido a la consulta que se les debiera hacer previo a la ejecución de acciones que les afectasen y, más importante todavía, desnuda la indefensión en que estos pueblos se encuentran cuando nunca se les reconoció verdadera propiedad sobre sus territorios.

Esto demuestra que las TCO’s nunca fueron ninguna garantía para que los pueblos indígenas fueran dueños de su territorio. Si queremos que ellos disfruten de su libertad de salir de la pobreza y buscar el desarrollo, tenemos que darles propiedad real.

miércoles, 15 de junio de 2011

La oposición extraviada

Recordarán cuando en ocasión en que el gobierno prohibió la importación de vehículos, la oposición salio al frente condenando la medida y apoyando a los importadores que, en muchos casos, ya tenían automóviles comprados y en tránsito a Bolivia, por lo que la medida implicaba un terrible perjuicio y una total falta de consideración frente a personas que lo único que buscan es ganarse el pan de cada día.

Recuerdo que entonces manifesté que la imposición de aranceles a la importación de vehículos, y a las importaciones en general, era una forma de robarle su dinero a la gente, de encarecer los precios, y de inhibir la generación espontánea de empleos para la población.

Bien. La medida quedo ahí sin que nadie pudiese hacer nada más que protestar y argumentar.

Me sorprendí desagradablemente, sin embargo, cuando al enterarse de la propuesta de regularizar la situación legal de los autos recientemente importados la oposición manifiesta que se pretende “legalizar lo ilegal”, expresando su desacuerdo con dicha medida ¿…? Al final ¿el año pasado a favor de los importadores, y este año contra ellos?

Se supone (o al menos eso suponía yo) que la oposición promueve el movimiento de capitales, la generación de empleos y el desarrollo, a través de la libre acción económica. La libre importación de vehículos, e igualmente la medida dictada por el gobierno (más allá de que éste también pretenda obtener fondos para mitigar la crisis fiscal), generan todo ello.

Tan solo pongámonos a pensar un momento en la dinámica que se va a desatar con esta medida: Los importadores logran un primer movimiento general de capitales al introducir los automóviles en el mercado, haciendo de ello una actividad que les ayuda a mantener a sus familias, pues las ganancias serán destinadas a otras actividades económicas pero también a la contratación de otros servicios y adquisición de productos para ellos y sus familias, causando un efecto expansivo de los beneficios obtenidos.

Por otro lado, muchas de las personas que adquieran los vehículos a menores precios, los utilizaran para dedicarse al negocio del transporte, de personas y objetos, consiguiendo, nuevamente, generar empleos para si mismos.

Finalmente, la compra y puesta en funcionamiento de todos estos automotores, requerirá de una expansión en los servicios mecánicos, gomerías, cambios de aceite, lavado de automóviles, etc. Generando, una vez más, empleos y oportunidades de manera espontánea. Es por ello que no logro comprender la nueva posición de la oposición.

Creo que los movimientos políticos que pretenden ser una alternativa frente al oficialismo, deben decidir de una vez por todas cuáles son los principios en los que creen y, en base a estos, construir una visión de país seria, sólida, estable e integral. De lo contrario no son mas que una oposición extraviada en la maniobra de estar contra el gobierno en todo momento sin importar consideraciones adicionales, y repiten la premisa en que Jean-François Revel encasilló al izquierdismo: “La certeza de ser de izquierdas descansa en un criterio muy simple, al alcance de cualquier retrasado mental: ser, en todas las circunstancias, de oficio, pase lo que pase y se trate de lo que se trate, antiamericano.” Pero modificada de la siguiente forma: “En Bolivia, la certeza de ser opositor descansa en un criterio muy simple, al alcance de cualquier retrasado mental: ser, en todas las circunstancias, de oficio, pase lo que pase y se trate de lo que se trate, antievista.”

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Constitución es papel quemado

El Gobierno ha anunciado que los miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) que fueron vistos quemando un ejemplar de la Constitución Política del Estado (CPE), podrían ser enjuiciados por sólo Dios sabe qué delito.

En primer lugar, son cínicos e hipócritas quienes lo anunciaron, pues todos recordamos que a los de la anterior UJC (aquellos que golpeaban gente en plena calle y delante de los medios de comunicación, presumiéndolos del MAS), no les iniciaron ningún juicio, ni el ministerio público presentó de oficio demanda alguna, y más bien terminaron siendo sus aliados para las elecciones del 2009. ¡Claro!, seguro que quemar un ejemplar de la CPE es mucho más grave que golpear a la gente.

En segundo lugar ¿desde cuándo se nos ha prohibido protestar contra normas que consideramos injustas o inútiles, utilizando el fuego como recurso?, ¿el siguiente paso será enjuiciar a quien queme muñecos que representen a Evo Morales?

Creo, sinceramente, que si las cosas siguen como van, los de la UJC no son los únicos que van a quemar un ejemplar de la CPE, yo también lo voy a hacer, y no creo que vayamos a ser los únicos.

Ese librejo al que jocosamente le llaman Constitución, tiene muchos párrafos que pretenden ser principios, pero que el gobierno ha terminado convirtiéndolos en chistes. Por ejemplo, el chiste del artículo 12 parágrafo I, dice que “La organización del Estado está fundamentada en la independencia, separación, coordinación y cooperación de estos órganos.” Evidente pantomima, pues Evo Morales ha aplicado el dedazo para tener a sus alarifes en estas instituciones, con contadas excepciones, que desaparecerán una vez que se “elija” (otro chiste más) a las nuevas autoridades del Órgano Judicial de entre los masistas que nos impongan desde el Legislativo.

Esta lista de mentiras dice en su art. 116 que “Se garantiza la presunción de inocencia.” Otro chiste del que se ríen cada vez que afirman que existen “corruptos confesos”, “racistas confesos” y que deben “demostrar su inocencia”.

Dice también este librillo en su art. 21 sobre derechos “5. A expresar y difundir libremente pensamientos u opiniones por cualquier medio de comunicación, de forma oral, escrita o visual, individual o colectiva. 6. A acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de manera individual o colectiva.” Más payasadas de este mamotreto, que son desmentidas por la Ley Electoral, la Ley Contra el Racismo y ese Reglamento aprobado recientemente, que dejan sin voz a los medios y a los candidatos (que de todos modos, sino todos, la mayoría serán del MAS), y sordos y ciegos a los electores.

Mientras este libro de burlas dice en su art. 115 parágrafo II que “El Estado garantiza el derecho al debido proceso, a la defensa y a una justicia plural, pronta, oportuna, gratuita, transparente y sin dilaciones.”, los legisladores masistas prohíben a los abogados, so pena de renunciar a la carrera judicial, defender presuntos (téngase muy en cuenta que la palabra “presunto” implicaría la aplicación del art. 116, que ya sabemos es un chiste) narcos, separatistas, etc.

Vuelvo a reír cuando en el art. 14 parágrafo III leo “El Estado garantiza a todas las personas y colectividades, sin discriminación alguna, el libre y eficaz ejercicio de los derechos establecidos en esta Constitución, las leyes y los tratados internacionales de derechos humanos.” ¿perdón, cuál Estado garantiza qué?, ¿de qué Estado me hablan en este libro de fantasías hilarantes?

jueves, 5 de mayo de 2011

Morales paga las consecuencias de sus actos

El peligro del descontrol de las demandas sociales, así como de la certeza de que los grupos movilizados que ejercen suficiente presión sobre el gobierno pueden lograr prácticamente cualquier objetivo, fue objeto de muchos análisis y advertencias desde hace más de una década.

Personalmente, desde el año 2007 he estado tratando de poner en alerta tanto a gobernantes como a líderes políticos, sobre los peligros de la desinstitucionalización y posterior destrucción del Estado boliviano. Ello en el afán de prevenir la formación de un orden social autoritario, en que los que se movilicen y griten más fuerte tengan preeminencia sobre todos los demás, e incluso sobre la libertad y los derechos de todos los demás.

Las advertencias y recomendaciones, sin embargo, no fueron escuchadas por los protagonistas y corifeos de la era Morales, que ingenuamente parecieron creer que la liberación de ese irracional monstruo de los movimientos sociales sin límites, podría ser controlada en base a consignas absurdas como “el gobierno de los movimientos sociales”, “Evo obedeciendo al pueblo”, etc. Ello en términos prácticos es imposible, y lo ha sido allí a donde se ha intentado, terminando por ser los aprendices de brujos quienes acaban sirviendo a los demonios que ha liberado, y no al revés.

Morales y su pandilla han sido los causantes de la destrucción institucional del Estado boliviano, inhibiendo la rearticulación espontánea de liderazgos políticos tanto dentro como fuera de su partido, trabando los mecanismos constitucionales anteriores y actuales de renovación de autoridades, convirtiendo al Órgano Legislativo en un conjunto de marionetas complacientes con sus exigencias, invadiendo políticamente el Judicial y el Electoral, e incluso incrustando líderes funcionales en organizaciones ciudadanas de toda índole.

Adicionalmente, se le ha dicho a las personas que el Estado les debe todo: vivienda digna, trabajo digno, salud digna, salario digno, educación digna, agua digna, electricidad digna, gas digno, telefonía digna, bonos dignos, etc. Todo cuanto no debe ser ganado a través del trabajo y esfuerzo del ciudadano, sino que éste ya lo merecería como compensación por siglos de explotación por parte de los malvados oligarcas pro imperialistas.

Puestas así las cosas, no me sorprende que hoy esos mismos movimientos sociales, integrados por esa misma gente a la que se ha convencido de que se le debe todo, exijan que el gobierno les consulte cualquier acción antes de ser ejecutada, y les entregue la parte del pastel que les corresponde por derecho y por dignidad histórica.

Tampoco tendría que sorprendernos que estas personas utilicen las ya probadamente efectivas medidas de presión del bloqueo, la huelga y el enfrentamiento, buscando los beneficios gratuitos que se les ha dicho merecen, y en otros casos protegiendo el fruto de su esfuerzo y trabajo de las rapaces manos del Estado (en el caso de los seguros por ejemplo), pues todo ello es la consecuencia de la destrucción del Estado boliviano.

Lo que no deja de sorprender es la hipocresía del Presidente, Vicepresidente y demás alarifes, que habiendo derrocado gobiernos y llegado al poder haciendo uso de esa clase de medidas de presión, ahora resultan indignados cuando otros las usan.

Me encuentro en la encrucijada de abogar por la reconstrucción institucional republicana de Bolivia y, al mismo tiempo, aceptar que la gente tiene derecho de exigir que el gobierno les otorgue todos los beneficios gratuitos que les ha prometido.

miércoles, 20 de abril de 2011

Reflexiones sobre mi voto

Recuerdo que durante la campaña para las elecciones nacionales de diciembre de 2009, gran parte de mis amigos y conocidos habían sido asimilados por la arrolladora polarización política que deliberadamente se había generado a partir de las candidaturas de Evo Morales y Manfred Reyes Villa.

La polarización era conveniente para Evo, porque era en estado de apronte para la guerra, y no en la circunstancia de paz y fraternidad, que él lograba las mejores victorias. Los indios contra los k’aras, los pobres contra los ricos, el pueblo contra los oligarcas, no importaba cuál combinación se usase, ésta nos conduciría a la conclusión de que sólo Evo Morales podía alcanzar y mantener una victoria auténtica en esta guerra. El era un indio, un pobre, parte del pueblo, y un hombre con poder para luchar, la opción perfecta.

La polarización también era conveniente para Manfred, porque así concentraba a su favor todo el voto que estuviera en contra de Evo, aun si la gente no estuviera convencida de que sería un buen administrador de los asuntos y negocios del Estado, pues esto no se trataba de una elección democrática, sino de una guerra, en la que se requería de un (esto visto a la distancia es muy gracioso) “hombre fuerte”, que no fuese capaz de hacer concesiones al adversario y que se atrinchere en una posición inamovible frente a la amenaza masista..

Es en ese contexto que a quienes habíamos optado por Samuel Doria Medina, se nos recriminaba por estar dividiendo el voto al entregarlo a un candidato excesivamente conciliador, sobre el que incluso se hacían pesar dudas respecto de que fuera una verdadera alternativa al MAS, y no más bien un movimiento político que le sería funcional.

“No tiene carisma” se decía, “nunca sonríe”, “nunca se enoja”, “estás votando a perdedor”, “es empresario, no político”, “tiene intereses en el país para ser presionado”, y un sinnúmero de justificativos más, por los que tendríamos que abandonar nuestra simpatía por Samuel, y entregar nuestros votos a Manfred, el candidato guerrero.

Ahora que observo los resultados en perspectiva, debo decir que no me arrepiento de mi voto. Samuel Doria Medina no será perfecto (y no tiene por que serlo pues es un ser humano al igual que cualquiera de nosotros), pero no se mostró como un supuesto guerrero que huyó a la primera señal de peligro, dejando abandonados a quienes confiaron en él.

Hoy, Doria Medina está sufriendo muchas de las peores injusticias que en los últimos tiempos se practican en el país. No sólo le han iniciado varios juicios cuyo absurdo sólo se puede explicar por móviles políticos, sino que después de haberle expropiado parte de su propiedad, las fuerzas represoras de las mentes totalitarias que nos gobiernan, a través de los títeres que han instalado en otros órganos del Estado, han decidido atacar sistemáticamente su patrimonio, buscando borrarle del mapa político como lo han hecho con tantos otros.

Doria Medina, sin embargo, ni se va ni se calla, y continúa tratando de mostrar, con acciones concretas, que es posible generar empleos y crecimiento a partir de la iniciativa y el emprendimiento de las personas. Mostrando el camino que algún día, si dejamos descansar un poco a la política y la guerra, y si lo que nos importa es erradicar la pobreza, el desempleo y la marginalidad, tendremos que seguir como sociedad y como país.

Una Bolivia en que los ciudadanos sean propietarios y empresarios, me suena mejor que una en que sean dirigentes, guerreros, politiqueros y charlatanes.

sábado, 16 de abril de 2011

Los gloriosos cruzados nacionales

El representante de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Bolivia, Denis Racicot, ha puesto en entredicho a la administración de justicia en Bolivia. En su criterio “El Poder Judicial se ha vuelto permeable a la influencia política, por lo que el Gobierno debe garantizar la estricta observancia de la presunción de inocencia, el debido proceso y el juicio justo en todos los procesos.”

Lo que viene a reforzar la afirmación de que el Gobierno utiliza al Órgano Judicial con fines políticos, uno de los cuales es la persecución jurídica contra líderes de oposición. No es poca cosa que lo diga un representante de la ONU, y mucho menos cuando ya Brasil, Perú, Paraguay y Estados Unidos han recibido como refugiados a ciudadanos bolivianos, presumiendo que efectivamente son perseguidos políticos. Esto es, en los hechos, un reconocimiento de la comunidad internacional de que en Bolivia, por lo menos, la justicia no es de fiar.

La detención y pronto juicio contra el general Sanabria en Estados Unidos, que desnudó la fragilidad en que la institucionalidad del Estado boliviano se encuentra frente a las mafias y la tentación del enriquecimiento fácil a través del narcotráfico, ha venido a reforzar la idea de que el Gobierno de Morales está actuando con excesiva permisividad ante el cultivo excedente de coca y el mismo narcotráfico. Ya de nada sirven las afirmaciones, entre agresivas y contundentes, de que Bolivia es más digna y más efectiva sin la DEA, pues fue ésta, junto con las instituciones policiales chilena y panameña, la que consiguió desenmascarar a narcos dentro del seno mismo de la inteligencia antinarcóticos del Ministerio de Gobierno.

Pero eso no es todo. No solamente Estados Unidos, Chile y Panamá le están mostrando en sus narices a Bolivia que sí existe narcotráfico en mayores proporciones y que está infiltrado en la institucionalidad estatal, sino que Eduardo Cardozo, ministro de Justicia brasileño, ha afirmado que el 60 por ciento de la cocaína que ingresa en su país proviene de Bolivia. Por si fuera poco, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), una agencia de la ONU, advirtió en semanas pasadas que en Bolivia se han incrementado los cultivos de coca hasta 30.900 hectáreas, muy por encima de lo que dispone la ley para el consumo tradicional (poco más de 12.000 hectáreas).

También están los prediarios, el aumento salarial, y los siempre presentes pobreza y desempleo, que han terminado configurando para Evo Morales un escenario muy diferente a ése en el que se desenvolvió los últimos cinco años, y que le han obligado a acudir al viejo truco del chauvinismo nacionalista y patriotero del mar.

¿Qué mejor momento para hablar de mar e iniciar una supuesta arremetida jurídica internacional contra la República de Chile, que cuando los conflictos son muchos y las salidas inexistentes? Claro, ahora Evo Morales y sus burócratas se visten de heroicos cruzados marchando al extranjero para vencer al odioso usurpador, por lo que el país todo debe olvidar “pequeñas diferencias” y problemas esenciales, para desear suerte y apoyar a los magníficos guerreros de la patria que, hartos de 132 años de pérdidas de tiempo y engaños, han decidido iniciar una gloriosa marcha hacia los campos de batalla judiciales extranjeros.

Muy oportuno para un gobierno que comienza a cosechar los deformes frutos de la mala semilla que comenzó a sembrar en 2006.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Entretenedores oficiales. Triste destino de algunos intelectuales

Carlos Schulmaister*
Argentina

Al grito de “¡La ética ha muerto, viva la estética!” los intelectuales oficialistas, llenos de fervor y fatuidad, se han lanzado a producir contenidos simbólicos diversos, en escenarios académicos y mediáticos en los que, cual habilidosos esteticistas, reinterpretan y reescriben cien veces si  es preciso  los discursos y las acciones del gobierno en línea con sus conveniencias, ocultando sus imperfecciones, reduciendo sus impurezas con sofisticados afeites y drenajes manieristas del lenguaje, en base a culteranismos  fashionables, que luego se replicarán en todo el sistema educativo y cultural hegemónico.

Algo similar a lo que realizan los asesores de imagen con las formas de la apariencia de sus contratantes, en tiempos de campañas electorales. Pero si éstos pueden disimular  los achaques de la carne o las neurosis de sus Majestades sólo hasta cierto punto, ya que como simples ilusionistas que son no pueden hacer milagros, los intelectuales oficialistas, en cambio, le hacen increíbles fotoshop a la realidad, garantizando satisfacciones virtuales masivas al mejorar su apariencia, al crear climas estimulantes de euforia y entusiasmo y al avalar ad literam  la panoplia de improvisaciones, reacciones y berrinches de aquellas, basadas en  limitaciones intelectuales, infantilismo y narcisismo, emergentes habituales de la egolatría.

Pero si las limitaciones intelectuales de los gobernantes son superables con ciencia -que pondrán los técnicos y especialistas siempre que se esté dispuesto a escucharlos- el infantilismo y el narcisismo (léase autismo) que a menudo poseen en grado superlativo no tienen remedio cuando no existe allí la conciencia, por lo que las consecuencias inmediatas las pagará  siempre la sociedad, hasta que llegue el momento adverso de que ésta les pase la factura. Ese momento siempre llega.

Más grave aún es que las justificaciones mercenarias no puedan corregir, ni mucho menos disimular o desviar la atención de la sociedad respecto de  todo lo negativo y perjudicial para la vida social y de la nación toda cuando ello es deliberadamente decidido y ejecutado por los gobernantes con la cabeza fría y con jactancia.
Esto significa que debemos  incluir en el análisis la variable de las intenciones aparentes y ocultas de  éstos como determinantes de sus acciones, lo cual nos pone frente a la contradicción flagrante entre las necesidades, los anhelos, los derechos y la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, constantemente subrogados por las necesidades, conveniencias y anhelos particulares de los gobernantes y sus funcionarios de mayor nivel.

Si la constitución real de nuestros sistemas republicanos instala de hecho el hiperpresidencialismo y el populismo, el resultado fatal ha de ser el padecimiento crónico de la democracia y la república.

Sin embargo, el soberano, el pueblo, desplazado, manipulado, engañado y estafado preferirá  la continuidad de hecho y de derecho del mal gobernante, por temor a abrir la puerta a las hoy antiguas e inservibles aventuras golpistas de inspiración fascista o comunista bajo la advocación de símbolos y valores revolucionarios como la libertad, la igualdad y la solidaridad, y digo revolucionarios porque siguen siendo utopías.

Los políticos  opositores harán lo mismo por temor a ser tildados de fascistas aun cuando sean liberales o conservadores. Sus fervores liberales de otros tiempos los llevaron a pensar, al retorno de la vida democrática, en novedosos institutos jurídico-políticos de acción popular para abrir la política a la participación real y a la posibilidad de corregir rumbos rápidamente. No obstante, veinticinco años después, si algún político opositor planteara su implementación sería escarnecido universalmente por propios y extraños.

Eso revela que también existe un miedo terrible a utilizar la constitución hasta las últimas consecuencias, pues ello afectaría otra mítica variable política: la gobernabilidad, cuya laxitud permite y justifica entonces el estiramiento de las leyes  para salvar los fines del  sistema jurídico (¡…!).
Nuestra pobre cultura política se revela en varios puntos específicos: entre otros en el desconocimiento teórico práctico del republicanismo y la soberanía popular, por consiguiente de la constitución nacional; y por eso mismo se desconoce que cualquier gobernante puede ser dictador y fascista sin un coup d´etat basado en la fuerza y a cargo de militares, gendarmes, policías, comandos civiles ni milicias populares;  simplemente  basta reformar la constitución para cumplirla y hacerla cumplir en lo que a aquél le conviene, e incumplirla en lo que no.

Definiciones conceptuales, jurídicas y políticas tan complejas, necesarias y urgentes como terrorismo, genocidio y crímenes de lesa humanidad flotan en el limbo de la opinión y el relativismo ético que todo lo invade en procura de diluir los debates fundamentales y penetrar en todas las mentes planteando combates de retaguardia para consumo y entretenimiento del cholulismo nacional.

Así es posible hallar a muchos intelectuales percibidos vulgarmente como “progresistas”, ejerciendo, por ejemplo, una omnipresente crítica lapidaria -por cierto totalmente procedente- y de perfiles humanistas, a los desvíos históricos de la Iglesia Católica, como el desgraciado concepto de guerra justa, entre otros, que habilitaba al eje cortesano-eclesiástico a realizar crímenes  horripilantes, aggiornado luego por la filosofía política en los tiempos recientes del Estado-Nación. Y sin embargo, esos mismos intelectuales, antiimperialistas y etc (sic) no aplican un equivalente dictamen de la razón y la ética a las acciones de cuño similar cuando son llevadas a cabo por gobiernos que se titulan revolucionarios, socialistas o comunistas.

Proceden, pues, del mismo modo que los políticos, que tienen como guía práctica que no hay mejor defensa que un buen ataque… a los argumentos contrarios; e igual que los estrategas militares, que realizan maniobras diversionistas  para confundir al enemigo… la sociedad, o desviar su atención; y que la Iglesia preconciliar, que sostenía la tesis de la guerra justa e injusta, en consecuencia, violencia justa e injusta.

Cuando pienso que esta labilidad de la moral política de ciertos intelectuales obedece a motivaciones innobles, tan poco elevadas como el mantenimiento de ciertos privilegios, no puedo menos que pensar con admiración en Juan Bautista Alberdi, especialmente en Alberdi el Viejo, cuya pasión intelectual y su honestidad es conmovedora. Deberían leer -dudo que lo hayan hecho- El crimen de la guerra, para aprender que un verdadero intelectual camina hacia adelante y no mira atrás para andar borrando sus propias huellas a intervalos regulares, como hacen ellos.

“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Simón Bolívar (Discurso ante el Congreso de Angostura, 15 de Febrero de 1819).

* Carlos Schulmaister es un educador argentino, maestro, profesor de Historia, historiador oral, Máster en Gestión y Políticas Culturales en el MERCOSUR, docente durante más de treinta años en el área de Pedagogía y Didáctica de las Ciencias Sociales en institutos terciarios del profesorado, gestor cultural, escritor y columnista en diarios del país y el exterior. Es autor de De la patria y los actos patrios escolares; Los intelectuales: entre el mito y el mercado; Gestión cultural municipal: de la trastienda a la vidriera; y otros títulos.

miércoles, 19 de enero de 2011

Replicando a la UDP

Se dice que, como ser racional, el ser humano debería tener la capacidad de aprender de los errores pasados, ya sean estos registrados por la historia, o por la propia experiencia de las personas. Sin embargo, es célebre la definición de Einstein de estupidez, concebida como: hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes.

Bolivia ya vivió una experiencia de intento de controlar los precios rigurosamente, en medio de una economía profundamente estatizada y regulada. Me refiero a la época de la Unión Democrática y Popular (UDP) encabezada por el extinto Hernán Siles Suazo. Buen tipo Dn. Hernán, fue uno de los Presidentes que mayor respeto tuvo por los derechos humanos, y una persona con una notable honestidad. Sin embargo, entre su bondad y buenas intenciones, y las políticas económicas equivocadas, fueron las segundas las que finalmente determinaron el comportamiento económico y social del país, y las que terminaron por suspender su mandato súbitamente.

Largas colas para conseguir pequeños cupos de arroz, azúcar y otros productos de primera necesidad, así como una hiperinflación galopante que llegó al 25.000% acumulado durante esos años, además de tremendos conflictos sociales y disconformidad generalizada, fueron los resultados de políticas económicas similares a las que hoy se intenta aplicar.

Sólo faltan la desdolarización (consistente en cambiarle arbitrariamente a las personas sus dólares por bolivianos), y los paquetes económicos (la introducción masiva de masa monetaria sin respaldo, en el mercado). Después, el cambio del dólar establecido artificialmente a través de criterios oficiales, el intento de regular los precios, y la incertidumbre jurídica y política, están presentes, generando una réplica en pequeña escala de la inflación y las interminables colas de aquellos tiempos. 

¿Por qué repetir el mismo procedimiento, sabiendo cuál va a ser el resultado y, lo que es peor, conociendo que los resultados serán negativos? No se me ocurre otra respuesta que no sea la de Einstein: por estupidez.

Y creo que estamos demasiado grandes, y contamos con muchísimos instrumentos de análisis (la experiencia el mayor de todos) como para decidir comportarnos de manera irracional, y coincidir con la estupidez constante y sistemáticamente, dando tumbos por doquier, o golpeándonos con la misma pared una y otra vez.

Mientras más intenten controlar los precios, más se elevarán éstos. Mientras mayores restricciones se le ponga a los productores, menor será la producción. Mientras más esferas de la economía administre el Estado, mayor ineficiencia y corrupción encontraremos en éstas. Mientras más nacionalizaciones realicemos, menores serán las inversiones y los emprendimientos productivos. Estas son, entre muchas otras, las principales lecciones que deberíamos haber aprendido de la UDP, y de la historia de países como Cuba, la extinta Unión Soviética, o la misma China.

Por mi parte, le ofrezco mi garantía personal de que, mientras el gobierno continúe con las mismas políticas económicas, nunca tendremos prosperidad con Evo Morales.

Emprendimiento privado, garantías para la propiedad, búsqueda de mercados, créditos blandos para la producción junto con asesoramiento técnico, alta capacitación de recursos humanos, una verdadera democracia, y un Estado ocupándose de lo esencial (seguridad ciudadana y jurídica, caminos, educación y salud) con la menor burocracia posible, es la única vía hacia el éxito. El otro, es el camino de la estupidez.

miércoles, 5 de enero de 2011

Patrioterismo presidencial

El patrioterismo es un exagerado entusiasmo que lleva a la exaltación gratuita, y normalmente cercana al absurdo, de la patria. Se pretende que dicho entusiasmo exagerado es espontáneo, y sin embargo suele ser incitado y provocado por los caudillos de ciertas sociedades, con el único objetivo de conseguir de la gente disposición ciega y suicida a realizar grandes sacrificios en beneficio de la patria, cuando éstos favorecen única y exclusivamente a quienes detentan el poder.

Así, decenas de gobernantes en la historia de la humanidad han apelado al patrioterismo para cubrir de nobleza e hidalguía guerras absurdas, haciéndole creer a sus ciudadanos que debían sentirse orgullosos por los hijos que en ellas morían, pues habían derramado su sangre a favor de los altos intereses de la patria.

Por patrioterismo, los cerca de doscientos millones de presos, que eran los habitantes de la Unión Soviética, dejaron de lado sus aspiraciones de vivir dignamente, sacrificando su trabajo de manera gratuita, extinguiendo sus vidas en granjas colectivas, minas y fábricas, porque mientras los burócratas del régimen disfrutaban de los privilegios del poder y la riqueza, les prometían que después de que la patria alcanzara sus más altos valores y metas, entonces las cosas mejorarían. Los más altos valores de la Unión Soviética pasaron por la construcción de ferrocarriles por ciudadanos esclavos, hasta la llegada al espacio, con generaciones de hombres, mujeres y niños sacrificados por la patria, y un bienestar que nunca llegó.

Por patrioterismo los cubanos han soportado cincuenta años de miseria, privación, servidumbre y mediocridad, viviendo tan sólo de arengas y discursos patrioteros, pues con su sacrificio les hicieron creer que preservaban la dignidad de la patria, y consolidaban para ella la victoria sobre el imperialismo yankee.

De acuerdo a Carlos Schulmaister, el patrioterismo “permanece ligado a formas exteriorizadas y programadas a condición de ser vistas y difundidas extensamente, pues de lo contrario no brindan rédito a sus autores.

Surge de los arrebatos temperamentales o de las emociones elementales antes que del ejercicio del raciocinio. En estos raros casos, suele ser el fruto de inducciones expresas o implícitas de los dueños del poder a través de mecanismos y recursos culturales, educativos o comunicacionales. 

Es epidérmico, frívolamente exhibicionista, desbordante, melodramático, jactancioso, exaltado e histérico. Sobre todo, narcisista.

El patrioterismo es siempre una desviación, un atajo, una operación de enmascaramiento de la verdad que, en definitiva, no representa los verdaderos intereses de las mayorías sino sólo los de los grupos dirigentes que dicen ser los representantes de aquellas.”

El patriotero Presidente Morales y su gobierno pretenden acudir a esta argucia para manipular los sentimientos, la opinión y las acciones de la gente. Pretenden justificar el sacrificio de seres humanos por parte del Estado, o el autosacrificio de éstos, a favor de unos supuestos intereses de la patria, cuando el más alto interés de ésta deberían ser precisamente los individuos, proteger sus vidas, su libertad, y el fruto de su trabajo.

Ahora solamente son patriotas los movimientos sociales que apoyen a su gobierno incondicionalmente; lo son, también, quienes paguen calladamente el aumento general de los precios debido a la incompetencia gubernamental; al igual que todos quienes estén dispuestos a sacrificar su bienestar y el de sus familias, ignorando la pobreza, el desempleo, el narcotráfico y la inseguridad, y regocijándose por un logro supuestamente mayor y más digno, como sería el enfrentar al imperio norteamericano.

martes, 4 de enero de 2011

Sobre verdugos y guillotinas

Evo Morales ha conseguido, siguiendo el libreto hábilmente diseñado por la totalitaria mente de García Linera, un poder que día a día aleja a su Gobierno de la posición democrática, a la vez que lo aproxima más a la posición absolutista.

Es por ello que es cierto que muy difícilmente ahora se pueda poner un alto a las innumerables arbitrariedades que cometen los burócratas de la era Morales. Dos tercios en ambas cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional; fiscales nombrados a dedo por el Presidente, con el poder de suspender a autoridades electas por el pueblo; miembros del Órgano Judicial y Electoral elegidos directamente por Evo Morales; leyes diseñadas y aprobadas por el régimen masista, que les posibilitan utilizar la justicia como un instrumento para restringir la libre expresión, para perseguir a las personas por razones políticas, para intimidar, reprimir, someter, encarcelar, censurar, etc. son los principales mecanismos que hacen que hoy en Bolivia vivamos una réplica moderna y refinada de la época del terror posterior a la Revolución Francesa.

A nuestro siniestro Vicepresidente le gusta verse como el último de los jacobinos, y ver a Morales como Robespierre. Su analogía es precisa, porque los verdugos de hoy son jueces, fiscales y ministros anti corrupción, y la guillotina son las leyes que quebrantan los universales derechos de presunción de inocencia, equilibro y división de poderes, irretroactividad de la Ley, respeto de la propiedad privada, principio del juez natural, derecho a un tribunal y control de constitucionalidad, etc.

Se dice que es mentira que exista persecución política, o judicialización de la política, y sin embargo son solamente los líderes no afines al régimen de gobierno quienes están siendo procesados y perseguidos. Algunos con argumentos aparentemente suficientes, otros con los justificativos más rebuscados y absurdos. Pero el hecho es que, con argumentos o no, son solamente personalidades y líderes contestatarios quienes están siendo enviados a la guillotina. 

¿Qué pasó con Juan Camión Quintana y sus 33 camiones de contrabando?, ¿Y qué con el senador borracho de apellido Surco y con nombre de dictador caribeño?, ¿Qué hay con las imágenes de senadores y ministros del MAS alentando la violencia el 11 de enero en Cochabamba?, estos y otros casos que no están siendo investigados sirven para demostrar que sí estamos frente a una persecución política, pues la guillotina se está aplicando de manera selectiva contra quienes son considerados enemigos del régimen.

Todos sabemos que tarde o temprano nos puede tocar la guillotina, pues el proceso se viene realizando por etapas. Primero son los más grandes, luego los medianos, y finalmente los pequeños, pero sin duda que a todos los considerados parte de la “escoria neoliberal”, enemigos del  “proceso de cambio”, o “contrarrevolucionarios”, nos tocará el turno de ser juzgados por los tribunales del terror y la vergüenza. 

Pero también sabemos que las cosas cambian, que la justicia y la libertad siempre terminan por triunfar mientras existamos personas dispuestas a defenderlas, y que tarde o temprano, también, Robespierre y su régimen terminarán siendo enjuiciados con sus mismas leyes, y ejecutados por su misma guillotina.

Como comentario aparte: García Linera a tachado de bobo a Vargas Llosa… no puedo hacer más que reírme cuando veo a una pulga tratando de dañar a un gigante. Porque me pregunto ¿quién es el bobo aquí?

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los encantadores de serpientes

El ex presidente de facto de Cuba, Fidel Castro, utilizó estos términos para referirse al Presidente de Estados Unidos de América, Barak Obama.

El octogenario mandamás de Cuba tiene toda la razón cuando habla de la existencia de encantadores de serpientes, pero no creo que Obama sea uno de ellos. El mismo Castro es un habilísimo encantador de serpientes que ha conseguido mantenerse autoritariamente en el poder por cincuenta años, porque, no se puede negar que se requiere de una extrema habilidad política para suprimir la libertad de los individuos haciendo que parezca algo bueno y beneficiosos para ellos.

La destreza de conseguir que la culpa del fracaso económico y la miseria, causadas por sus delirantes ideas marxistas, siempre sean atribuidas a otros, más nunca a él, es otra cualidad de este caribeño encantador de serpientes.

Uno que le sigue los pasos es el Presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma. Este otro encantador de serpientes también tiene grandes habilidades. El proceso boliviano es un intento de aplicación mejorada y adaptada a los nuevos tiempos, del cubano.

No podía esperarse que en Bolivia se instaurara el fracaso socialista por vía revolucionaria, así que se optó por utilizar la democracia para infiltrarse en el poder estatal y comenzar el desmontaje de todo aquello que protegía a las personas de la posibilidad de que alguien se hiciera con el poder total y les fuera eliminando la libertad y los derechos.

El proceso está tan bien logrado que no sólo oculta sus verdaderos fines ante la población boliviana que aún mira extasiada a su redentor Morales, sino que hasta despierta admiración y aplausos en foros internacionales.

Cada paso ha sido cuidadosamente planificado y anunciado en el momento preciso, cada etapa se ha venido ejecutando con tan sólo pequeños contratiempos, frente a una ciudadanía ingenua y una oposición inepta, que no han logrado descubrir y comprender los principios supremos que no sólo se están perdiendo, sino que servirían como armas de combate contra el totalitarismo.

Evo Morales es, a estas alturas, un tirano simpático cuyas acciones contra la libertad individual, el pluralismo, la propiedad y la justicia, son sistemáticamente maquilladas con una capa de causas nobles.

La lucha contra la discriminación ha servido para restringir el libre pensamiento y la libre opinión; la lucha contra la corrupción se ha utilizado para eliminar la libre acción política; la lucha contra la escasez se ha usado para eliminar la libre acción económica; el fomento al deporte se quiere utilizar para elevar los precios de los productos cuyo consumo es considerado perjudicial por el Gobierno; la supuesta recuperación y revalorización de unas culturas ancestrales que no habían descubierto ni la escritura, se aplica para discriminar políticamente y para interferir en la educación libre.

Y el antiimperialismo, ese con el que también simpatizan muchos políticos de oposición, se está utilizando para asociar a Bolivia con países que igualmente suprimen o han suprimido los derechos y libertades de las personas, y hasta con países a donde los crímenes contra los individuos, y especialmente contra las mujeres, son parte del comportamiento alentado y corrientemente practicado por el Estado.

Encantadores de serpientes son aquellos que han conseguido manipular los sentimientos y emociones de la gente, al punto de que sus mentiras son escuchadas como verdades, mientras las cadenas de la servidumbre se reparten de manera masiva entre los ciudadanos, que han decidido ponérselas ellos mismos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Yo ya tengo mi papá

Y no necesito otro. Para ser exacto, al ser creyente, considero que tengo dos papás: el celestial, que me hizo absolutamente libre, por lo que no admito que ningún mortal que quite esa libertad; y el terrenal, un buen hombre y honrado coronel de ejército que puso sus reglas cuando era yo menor de edad, y que me dio mi libertad al madurar.

Pero ahora resulta que unos burócratas metiches me obligan a aportar mi dinero para construir campos deportivos y promover el deporte. ¿Me preguntaron si me interesa invertir en esas cosas?, claro que no. Como de costumbre, el Estado está ahí para vulnerar los derechos y la libertad de la gente, definiendo arbitrariamente lo que es bueno y lo que es malo para uno, y robándonos el dinero que con tanto esfuerzo logramos ganar.

Me refiero al proyecto de Ley presentado por Evo Morales el día lunes, por el que se va a elevar el impuesto a los cigarrillos y bebidas alcohólicas para destinar esos recursos a la promoción del deporte.

"A veces nos sentimos huérfanos económicamente para apoyar a los atletas, a los deportistas, pero también para campos deportivos, además de hacer eventos deportivos" ha dicho Morales. Pero no entiendo de qué orfandad hablan, si tienen a su disposición el dinero de los hidrocarburos, de las telecomunicaciones, fundiciones, refinerías, electricidad, etc. por lo que no hay por qué exprimir más al ciudadano trabajador, robándole el dinero de su esfuerzo con más impuestos.

“A la juventud se aleja de la perversión mediante el deporte" también ha dicho el Presidente. Eso debería decirle a su amigo Maradona, que aunque muy campeón del fútbol, no pudo alejarse de la “perversión” del consumo de drogas. También hay por ahí algunos presidentes, que aprovechan el fútbol para propinarles rodillazos en los genitales a los adversarios que les hacen enojar. Eso me parece una perversión.

El caso es que yo no necesito un papá Estado que me obligue a aportar dinero para una actividad que me parece absurda. Porque el fútbol me parece absurdo, no me gusta, y creo que tengo el derecho a ser consultado si es que se pretende que yo aporte para semejante ridiculez. Soy fumador, y tampoco me interesa tener un papá Estado que me diga si eso me hace daño o no, ni que pretenda disuadirme de hacerlo a través de la elevación de los impuestos. Ese es mi problema, mi libertad de elegir y decidir.

Algún día los ciudadanos se darán cuenta de que los impuestos no son más que un robo disfrazado de patriotismo. Son lo equivalente a quitarle a un individuo su billetera, sacarle su dinero, y destinarlo a una “buena causa”. Sigue siendo un robo ¿Quién dice que no hay ladrones que invierten sabiamente y en causas nobles el resultado de sus fechorías? Y no por eso vamos a justificar los asaltos.

Aunque ciertos vicepresidentes que participaron en asaltos a ciertas remesas de la U.M.S.S., también usaron el justificativo tonto de que el dinero era requerido para la “buena causa” de la revolución. Sigo creyendo que el robo es robo, sin importar las nobles causas que se esgriman en su favor, y sin interesar si quien lo comete es un ladrón de la calle o un burócrata del Estado.

La eliminación de los impuestos es una forma de ser libres, y una de las mejores para combatir la inflación, pues lo sueldos no se ven reducidos cuando el Estado viene a cobrar su tajada mal habida, y los productos bajan de precio porque ya no pagan impuestos ni aranceles a la importación. Los impuestos son un robo y son señales de servidumbre, porque el Estado nos obliga a trabajar para él.

Seguridad jurídica

El jueves de la semana pasada asistí a la presentación del resultado del proyecto de saneamiento legislativo, financiado e impulsado por el invaluable apoyo del programa CONCED de la GTZ, que es la cooperación alemana, a iniciativa de la Vicepresidencia del Estado.

Se trata de un disco compacto con el conjunto de leyes sancionadas y promulgadas en Bolivia, y ordenadas sistemáticamente. Algunas de las cosas más interesantes de este trabajo, son que deja en claro cuáles leyes aún están en vigencia, esclareciendo y precisando qué artículos o normas completas han sido derogadas o abrogadas implícita o explícitamente, de tal forma que establece cuáles son los efectos concretos de la clásica disposición transitoria de “quedan derogadas y abrogadas todas las normas que contradigan la presente Ley”; por otro lado, también contiene una interesante matriz comparativa entre las distintas leyes y la Constitución, que expone en que magnitudes son compatibles, poco compatibles o incompatibles entre sí, explicando por qué y mostrando posibles vías para solucionar incompatibilidades.

No puedo hacer más que felicitar y agradecer a la GTZ por el trabajo realizado, y también a la Vicepresidencia, pues aunque este problema no era el único escollo para lograr seguridad jurídica, indudablemente conocer con precisión cuáles o qué partes de las leyes están vigentes, es un componente importante de ella.

Debo decir, sin embargo, que continúo preocupado por otros componentes esenciales para que exista verdadera seguridad jurídica. Me refiero a la claridad de las normas, y a la fortaleza del Estado.

Y es que no sirve de nada que conozcamos con precisión cuáles son las leyes que están en vigencia, mientras tengamos algunas tan absurdas como la Ley Contra el Racismo, que propicia peligrosísimos márgenes de interpretación para que los burócratas del gobierno se dediquen a controlar y censurar el pensamiento y la opinión. Será inútil conocer cuáles son las leyes que están vigentes, si de todos modos no sabemos cómo diablos se irán a interpretar. Esto es los mismo que no saber nada, pues la libre interpretación es sinónimo de libre capricho del burócrata, lo que, a la vez, es equivalente a tener normas que legalizan nuestro sometimiento a dichos caprichos.

Por otro lado, la fortaleza del Estado, que no es más que su capacidad de hacer cumplir la ley, es necesaria para que esas normas efectivamente se cumplan. De nada sirve que la Constitución diga en su artículo 18 que “la máxima sanción penal será de treinta años de privación de libertad, sin derecho a indulto.” si cotidianamente se perpetran asesinatos comunitarios, sin que el Estado asuma ningún control. Tampoco sirve de nada que el artículo 21 nos brinde el derecho “A expresar y difundir libremente pensamientos u opiniones por cualquier medio de comunicación, de forma oral, escrita o visual, individual o colectiva.” O que el 106 diga que “El Estado garantiza a las bolivianas y los bolivianos el derecho a la libertad de expresión, de opinión y de información, a la rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por cualquier medio de difusión, sin censura previa.” si el mismo Gobierno aprueba una Ley que elimina esta libertad y establece la censura previa.

Finalmente, la protección para los individuos frente a leyes injustas y coartadoras de derechos, así como una estructura normativa que limite el poder del Gobierno, también es parte de la seguridad jurídica. Por lo que aún hay mucho trabajo pendiente.

martes, 26 de octubre de 2010

Periodismo “sucio”

Aún en una situación en que existieran algunos medios de comunicación que expresen la posición de grupos particulares -como es el caso de los medios estatales que evidentemente son portaestandartes de la voz del oficialismo- no habría razón suficiente para restringir la libre expresión.

El Presidente ha dicho alguna vez que existirían “periodistas sucios”. Él debe saber muy bien eso, pues es bien conocido que cuando era dirigente en el Chapare organizaba reuniones con muchos periodistas, a los que trataba muy bien, y quienes se encargaron de que el hoy Presidente de Bolivia reciba más cámara y micrófono del que probablemente hubiera tenido en condiciones normales. Muchos de esos periodistas han ocupado y ocupan posiciones en su Gobierno.

De todos modos, a pesar de que está demostrado que la libre expresión no necesariamente garantiza neutralidad, la necesitamos para preservar la libertad. Libertad para ser neutrales, o para defender posiciones y criterios que creemos positivos, mejores o convenientes.

Pero utilicemos las palabras del Presidente, y califiquemos de “sucio” al periodismo que miente y manipula la verdad, para abordar el siguiente razonamiento:

Ciertamente que nadie quiere recibir “suciedad” en lugar de información, ni “suciedad” en lugar de razonamiento y argumentos válidos. Nosotros, como seres humanos amantes de la honestidad, y como buenos ciudadanos, quisiéramos que nuestros compatriotas reciban solamente verdad, y protegerles de toda “suciedad”.

Pero ¿cómo saber si lo que nosotros consideramos verdad no es en realidad “suciedad”?. Aún si yo estuviese convencido de que tengo en mis manos las verdades más profundas de la historia y la humanidad ¿sería, por ello, legítimo que se me permitiera eliminar todo tipo de opinión diferente, con el fin de preservarla, y de conseguir que la gente solamente reciba verdad?, ¿y qué sucedería si después de muchos años de difundir verdad, descubrimos todos que aquello que creíamos cierto, no era más que la completa y la más grande “suciedad”?, ¿Qué haríamos con todas las ideas y opiniones, todas las voces silenciadas, que potencialmente podrían haber sido las verdaderas verdades?

Tratar de determinar qué es “suciedad” y qué verdad es creer que somos Dios y jugar a serlo. Por mi absurdamente dogmático convencimiento de que lo que tengo en mi cabeza es la verdad, puedo condenar a toda una sociedad a vivir de la “suciedad” durante muchos años. ¿Acaso los seres humanos no tenemos similares capacidades para distinguir la verdad de la “suciedad”?, ¿quiénes nos creemos que somos para decidir, por toda y para toda una colectividad, lo que debe conocer y lo que no?

La verdad no necesita de censores para prevalecer, se vale por sí misma para ello y siempre ha sido así. En realidad, todos los regímenes de la historia que han diseñado mecanismos para garantizar la preeminencia de su verdad, lo único que han conseguido ha sido llenar de “suciedad” las mentes de las personas.

Dejemos libre el derecho de la gente a expresarse libremente, y permitamos al periodismo trabajar con seguridad y tranquilidad, sin que unas leyes lo intimiden y le obliguen a autocensurarse, y veremos que en muy poco tiempo, menos del que esperamos, descubriremos cuál es el periodismo “sucio”.

Pero si nos quedamos sin opciones, si el único mensaje que recibimos es el oficial, podríamos estar condenándonos a vivir con la “suciedad” ocupando el lugar de la verdad.