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lunes, 12 de noviembre de 2007

Reglas

Cuando hablamos de Estado de derecho o de Institucionalidad nos referimos a las reglas de convivencia que organizan y regulan el funcionamiento de la sociedad boliviana.

Por eso la gente no se equivoca cuando incluye dentro de la institucionalidad a organizaciones político partidarias, órganos del Estado y normas todas (que incluyen procedimientos) principalmente.

Cuando se habla del respeto a dicha institucionalidad no solamente se hace referencia al ciudadano común (que posee un poder político y económico pequeño), sino también a los ciudadanos que, circunstancialmente, ostentan algún tipo de poder adicional, político y/o económico, capaz de determinar el destino de muchos bolivianos.

A primera vista, pareciera que solamente en los segundos pesa la responsabilidad de llevar adelante, a través del respeto y buen funcionamiento institucional, al Estado boliviano. Y se podría pensar que los primeros, al ser su influencia marginal, pueden darse la libertad de transgredir las pequeñas reglas de juego que enmarcan sus acciones (leyes de tránsito, impositivas, obligaciones ciudadanas, etc…)

Sin embargo, y antes de abordar la importancia del cumplimiento de las leyes por parte de los ciudadanos gobernantes, quiero insistir en la evidencia del error de dicha visión. Una sociedad sin cultura de respeto al Estado de derecho, no puede reclamar por sus malos gobernantes, puesto que son elementos de la misma sociedad los que forman agrupaciones políticas y posteriormente, accediendo a instancias de poder gubernativo, ponen en buen o mal funcionamiento la maquinaria estatal.

Pero es evidente que quienes peores males pueden causar a los Estados son los ciudadanos a quienes, habiendo jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, se les otorgan poderes adicionales para que en representación nuestra, administren y pongan en marcha las instituciones republicanas.

Por eso no debería ser de “oligarcas” reclamar porque nuestro presidente respete las decisiones tomadas por los bolivianos en el referéndum del gas, y si quiere cambiarlas, pedir que lo haga a través de un nuevo referéndum. Tampoco que los actos gubernamentales sean respaldados por leyes de la república y no por vulgares decretazos.

Tampoco tendría que ser de “contrarrevolucionarios” (como diría el compañero Álvaro) indignarse porque un senador del partido oficialista, junto con toda su parentela, construyen su mansión dentro del Parque Tunari.

Por otro lado, no debería ser de “cholos masistas” pedir que se admita que en el oriente boliviano, así como hay tierras muy bien trabajadas, también hay tierras de engorde y hasta mal habidas, y que por lo tanto (a través del cumplimiento de la ley y no de tomas ilegales) estas deberían ser revertidas al Estado.

Tampoco debería ser de “indios de mierda” indignarse por la violencia fascistoide de la Unión Juvenil Cruceñista. Ni de “pro-imperialistas” reclamar al Estado (tan quejón contra las oposiciones) que utilice las leyes y los procedimientos pertinentes para castigar a los culpables de una u otra acción violenta.

No somos, ni “macacos masistas” ni “blancoides derechistas” los que queremos que en las investigaciones y juicios por febrero y octubre de 2003, y enero de 2007, se incluya a todos, moros y cristianos, porque la responsabilidad no es algo que solamente se le tenga que exigir al gobierno. Ser gobernante no implica que se pueda usar la fuerza indiscriminadamente. Pero ser parte de los movimientos sociales tampoco implica tener la libertad de transgredir las leyes, hacerse firmar un amnisticio, y desembarazarse de los posibles excesos que uno haya cometido.

Le hemos hecho creer a la gente que nuestras normas, nuestras instituciones, todo el andamiaje gubernativo, es deficiente, y que era necesario “refundar” el país para solucionar nuestros problemas, sin primero haber intentado utilizar de manera rigurosa y cabal dicha institucionalidad. No se lo hizo antes y no se lo está haciendo ahora.

Nuevamente la analogía del la esposa infiel sobre el sofá, cuyo marido descubre in-fraganti y, como solución, decide vender el sofá. Nosotros pensamos que, cambiando el viejo sofá por un sofá plurinacional, la mujer se va a convertir en una santa ¡Que ingenuos! la mujer continuará violando las leyes, revolcándose en la corrupción, y abandonando su casa al desorden, porque el problema es ella que no respeta las reglas del matrimonio.

miércoles, 31 de octubre de 2007

¡Incompetente, ladrón…

…y con tendencia a delinquir! Esa es la imagen que muchos bolivianos en el exterior deben tener del Estado.

Incompetente porque no fue capaz de brindares las oportunidades de lograr lo que han tenido que ir a buscar a otras naciones, un medio de subsistencia, una forma de mejorar sus vidas y la de sus familias. Pero este es un problema que no se le puede atribuir solamente al gobierno de Morales. Uno de los grandes fracasos del Estado boliviano (de los que lo condujeron y lo conducen en todo caso) es la no garantía de condiciones para que los bolivianos generen riqueza, y con ella, bienestar.

Los éxitos políticos de nuestra democracia se ven opacados por la falta de conciencia de ciudadanía, democracia y Estado de derecho de los bolivianos (incluidos los políticos), y el éxito económico se limita a la solitaria aunque importante estabilización económica. Y no se trata, como ingenuamente cree el gobierno, de repartir dinero a diestra y siniestra, eso solamente logra lo que tenemos hoy, una inflación leve pero casi sostenida, en la que no sirve de nada tener más dinero porque, al subir los precios, es como tener lo mismo o menos que antes.

Un Estado incompetente y ladrón porque encima de que tiene ciudadanos que se rompen el lomo trabajando en otras naciones, tiene la sinvergüenzura de robares el 1% de su dinero.

Veámoslo detenidamente: Personas que, a causa de la ineptitud del Estado, tienen que abandonar su tierra en busca de un trabajo que aquí no se les ofrece. Bolivianos que, al vivir en países extranjeros son, en muchos casos, tratados como ciudadanos de segunda y sometidos a humillaciones y discriminación (el caso reciente de una ecuatoriana es ilustrativo). Y el Estado (ir)responsable de su situación, con la mayor soltura del mundo y sin la más mínima contemplación, decide robarles un porcentaje del fruto de su trabajo. Justamente a esa parte de Bolivia que no marcha ni hace huelgas para recibir plata del Estado. Precisamente a los únicos que, bien o mal pagados, bien o mal tratados y con o sin seguridad, trabajan tragándose todas las posibles adversidades que pudieran sufrir y, a través de sus familiares, inyectan a la economía divisas que no proceden de las arcas del Estado ni de los recursos naturales.

Y ¿cuál ha sido su pecado? ¿Qué han hecho para que se los castigue de esa forma? Nada, lo que sucede es que, como están lejos, no representan posibilidades de conflicto para el gobierno ¿qué van a hacer? ¿organizar huelgas o marchas?

Mientras tanto, hoy más que nunca se premia los comportamientos rentistas del corporativismo. Si eres bueno movilizándote, si las medidas de presión son "contundentes" seguro que consigues una parte de la torta ¿a qué te vas a meter a trabajar como hacen los "tontos" si con acciones de hecho seguro que consigues algo?

Y no hablo solamente de dinero (que ya se está repartiendo muy bien en bonos, cheques y otras yerbas) sino de subsidios, servicios públicos, pegas y katos de coca entre otros, todos libres de impuestos por cortesía del neopopulismo en boga.

El "nuevo Estado revolucionario" amenaza constantemente continuar cometiendo delitos si las cosas no le salen bien.

La Asamblea Constituyente ya cometió su primer delito al eliminar los dos tercios para la aprobación de la nueva constitución (en detalle y en grande), volvió a delinquir cuando anuló de los informes por comisión el tema de la capitalidad plena y trata de hacerlo de nuevo trasladando las sesiones de la AC a otro departamento.

El 25 de diciembre de 2006, Evo Morales declara alegremente que va a descartar el mandato del referéndum del gas en que los bolivianos le dijimos mayoritariamente sí a la política de "gas por mar"

Hoy, le gobierno pretende desconocer el voto ciudadano del mismo referéndum, que instruye que el dinero del IDH se invierta en salud, educación y caminos, para utilizarlo en un bono que promueve el rentismo.

A Manfred intentaron hacerle un golpe civil, con vituallas de defensa civil y todo, porque dijque "no estaba respetando el voto popular del referéndum por las autonomías" pero el Prefecto de Cochabamba nunca propuso descartar alegremente el voto ciudadano, la virtud de Reyes Villa fue proponer que los mismos ciudadanos, a través de una nueva consulta, reconsideren su decisión. El gobierno debería imitar a Manfred y utilizar más los referendums.

Para colmo nos amenazan con seguir violando la ley a través de la aprobación de dicho bono mediante otro decretazo ya típico del Presidente. Le recuerdo, señor presidente, que solo en las dictaduras se gobernaba a través de decretos, porque no había congreso claro está, pero usted sí tiene un congreso y está frente a su palacio.

jueves, 25 de octubre de 2007

Desconociendo logros y corrigiendo errores con otros

Respecto del artículo publicado el sábado 20 de octubre en este mismo periódico por Dn. Nelson Becerra Marquez: se me puede llamar ignorante en muchísimos campos, en física nuclear por ejemplo, pero en realidad e historia de Bolivia definitivamente no.

Decirme acomplejado y resentido, que no respeto mi apellido y mi origen, es una afirmación sin pies ni cabeza. Soy un ciudadano boliviano con sangre india, lo que me hace ser un cholo, cosa que nunca he ocultado ni me ha molestado. Soy un cholo con un apellido más autóctono que el del Presidente pero, apellido o no apellido, lo que les incomoda a muchos es que soy un cholo liberal, y eso tampoco me ha molestado ni lo he ocultado. Esa es la razón por la que mis opiniones y análisis no son neutrales, están absolutamente parcializadas con las libertades ciudadanas, la democracia liberal, la tolerancia, el estado de derecho, la división de poderes y otros.

Precisamente una de las virtudes de las sociedades liberales es que las personas podemos tener la opinión que nos parezca de los gobernantes de las hermanas repúblicas como Venezuela. Respeto al pueblo venezolano, pero su presidente es, definitivamente, un dictador cubierto por un manto democrático. Porque no otra cosa es un Presidente con poderes absolutos en el congreso (asamblea nacional), en el tribunal constitucional, en la corte electoral y en fin, en todas las instituciones que ha mantenido vigentes para que los miopes crean que en Venezuela sigue existiendo democracia.

El respeto, en los países libres, todas las personas incluidos el Presidente y el Vicepresidente, se lo tienen que ganar. Y deben empezar respetando las investiduras que nosotros les hemos conferido. Cuando un Presidente se porta como un bravucón, como un llok’alla majadero, cuando jamás se entera que hace casi dos años ha dejado de ser líder sindical y que representa a mucho más que a las seis federaciones del trópico de Cochabamba, está irrespetando su investidura, y con ella a muchos bolivianos. Y nuestra obligación es decirlo y criticarlo, no continuar embelezados con el mito endiosado del indio Presidente.

Erradicación de coca ha habido, nunca dije que no la hubiera, pero el último informe de la ONU da cuenta de que, a pesar de la erradicación, los cultivos de coca más que duplican las 12.000 hectáreas establecidas por ley (hay entre 26.500 y 27.700). La NASA (que no es la DEA) podrá haber verificado con sus satélites que se han cumplido metas de erradicación, pero con los mismos satélites nos ha dicho: señores tienen el doble de la coca establecida por ley. Y eso, inevitablemente, significa más cocaína.

Por supuesto que en la revolución de abril y durante el establecimiento del Estado del 52 se cometieron muchas barbaridades. Los golpes y las revoluciones no se hacen con flores sino con balas, por eso es que soy liberal y no marxista o nacionalista. Pero sería muy corto de vista negar que, gracias a la revolución, al MNR y a Victor Paz, las mujeres y los cholos pudimos votar, el campesino fue propietario de su tierra y se reformó la educación. Posteriormente, el mismo Victor Paz, logró detener la hiperinflación más alta de la historia de Latino América y la séptima del siglo veinte (aproximadamente 25.000% acumulado).

Estos gobernantes despreciados, con luces y sombras igual que cualquier ser humano, no deben de haberlo hecho tan mal, puesto que le entregaron a Evo Morales un país con muchas tareas pendientes, pero con economía estable y sin discriminación política (Evo Morales es la prueba viviente de ello)

¿Que si creo que lo hicieron muy bien? Claro que no, creo que las cosas no se hicieron lo suficientemente bien, pero no estoy de acuerdo con lo que se está haciendo hoy, corregir un error con otro.

No podemos ser soberanos solo para los EEUU, y no para Venezuela. Las leyes las cumplimos todos (incluso el Presidente dejando de gobernar por decretos, y los asambleístas obedeciendo los mandatos del órgano judicial) o no las cumple nadie. Los bloqueos se reprimen siempre (no solo cuando los protagonizan cruceños u opositores) o se permiten siempre.

Si un pueblo quiere libertad, el único sistema político que se la va a garantizar es a democracia liberal, sino pregúntenles a los alemanes y a los rusos. Si quieren riqueza, solamente el capitalismo la genera, sino pregúntenles a los chinos, a los coreanos del sur o a los finlandeses.

Y no lo digo yo, lo dicen más de 2000 años de historia de la humanidad, avanzando y retrocediendo, pasando por monarquías, democracias y tiranías de izquierda. Ya hemos visto a muchos locos que, so pretexto del “bien común” las “razas superiores” o la “igualdad” han logrado conseguir más poder del necesario y les han arrebatado a sus pueblos la libertad, empobreciéndolos y hundiéndolos más en el desastre.

Y ya basta de usar la muletilla del tema racial para defender al gobierno. Ser indio, originario, autóctono o lo que fuere no significa nada, ni bueno ni malo. Lo importante son las ideas, la manera de actuar, los hechos. Evo Morales podría ser un vikingo, rubio y de ojos claros, pero si su ideas son malas se tienen que criticar.

Y por cierto, mi nombre se escribe con “z”

¡Y que sea de rodillas!

¿Será por la bravuconería resultante cuando se está en grupo, por haber perdido en Nobel contra un norteamericano, o por mantener su imagen de llok’alla majadero de Sudamérica?

¡Claro! Rodeado de una multitudinaria concentración de aduladores, aquellos que se creen eso de que es “la luz de Sudamérica” (¿o es del mundo?), el salvador, el libertador de los pueblos oprimidos y excluidos… ¿Cómo no iba a gritar causachun coca, wañuchun yankees? ¡Más fuerte, para que lo escuche el embajador Goldberg!

Con ese airecito patriotero, el Presidente pretende que olvidemos que las plantaciones de coca duplican lo establecido por la ley, y que lejos de hacer algo para evitarlo, su gobierno está alentando la proliferación de dichos cultivos y, consecuentemente, el incremento de la producción de cocaína.

Pero en Chimoré, rodeado de coca y líderes indígenas mundiales, el anfitrión bravucón tenía que mostrarles a sus admiradores quien “lleva los pantalones” en la casa, y no solo que no es el embajador, sino que a Goldberg lo tratamos como a trasto de cocina si nos da la gana. ¡Y que no tiene entrada al palacio de gobierno hasta que pida perdón! Y yo sugiero que sea de rodillas.

Y no importa si algunos días después el sargento colorinche, el papagayo, el bocón, el populista narcisista, el tirano de la billetera grande, osa amenazar a los bolivianos con una invasión armada. El payaso Chávez puede decir lo que quiera, porque la soberanía que promueve nuestro Presidente es selectiva, somos paradores con los gringos, y nos bajamos los pantalones para el dictador Chávez.

¿Será que tanta agresividad, además del típico efecto de andar en grupo, fue inspirada por haber perdido el nobel frente a, nada más y nada menos que un gringo? Al Gore le ganó al inimitable salvador de los pueblos, un ex-vicepresidente del diabólico imperio le ganó a la "luz de Sudamérica"

¡Todo fue arreglado! Dicen unos ¡Es un premio politizado! Dicen otros, pero la verdad es que Evo Morales nunca mereció ser nobel de la paz.

Empezó a hablar de medio ambiente mientras los arbustos de coca destruyen la tierra que los alimenta. Dice que vive en armonía con la naturaleza, mientras los colonizadores, luego de arrinconar a los pueblos indígenas, nos llenan los pulmones de humo y nos dejan sin sol por días. Habla de democracia mientras utiliza la imposición como elemento fundamental de su gestión. Habla de paz con casi treinta muertes a cuestas, causadas por sus acciones u omisiones, y cuya responsabilidad se niega a asumir.

Y si no fuera que Rigoberta Menchú y Nelson Mandela ya recibieron el premio, seguro que nos vendrían con el cuento de que la pérdida fue por causa del racismo.

Mientras tanto los bolivianos vivimos en medio de la eterna campaña del gobierno. Si no es campaña por la reelección, es campaña por el nobel. Si no es campaña por el nobel, es campaña por mover la sede. Eternamente tratando de mantener y ganar votos, conservar el apoyo en las calles, formando redes clientelares para comprar lealtades.

Y Que lejos están los dichosos días en que un Presidente hacía lo que tenía que hacer sin importar si su popularidad se veía comprometida. Que distantes parecen las palabras de Victor Paz, ese hombre visionario, cuando respecto del carácter impopular del decreto 21060, dijo: la gente no me ha elegido para ser popular, sino para gobernar.

Pero parece que a los bolivianos nos gusta más el show que el gobierno. Nos fascina que nuestro Presidente sea el llok’alla majadero del vecindario, que insulta y le saca la lengua a quienes quiere y cuando quiere, y todos se lo tienen que tragar. Esa es la dignidad que nos habían prometido.

Una carta de disculpas del embajador Goldberg seguramente les hará sentir un placer orgásmico. Tendrán que publicar la disculpa en todos los periódicos del país, el placer también hay que compartirlo y redistribuirlo equitativamente. Hasta podríamos declarar un día de regocijo nacional. El día en que le hicimos pedir perdón al embajador de la primera potencia del mundo… insisto, para que el espectáculo y el placer sean mayores, que lo haga de rodillas.