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sábado, 25 de septiembre de 2010

Reforma constitucional: única vía para reelección de Morales en Bolivia

La constatación de la imposibilidad, al menos por vías legales, de que el Presidente Evo Morales esté habilitado para candidatear a una reelección en el año 2014, se fundamenta en la Constitución Política del Estado (CPE):

De acuerdo al artículo 168 de la CPE “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua.”

Es decir que, cuando un Presidente o Vicepresidente ya cumplió una gestión, solamente puede ir a la reelección por una única vez, de manera consecutiva.

Este artículo abre, sin embargo, la posibilidad de que un ciudadano pueda ser reelegido de manera discontinua indefinidamente. En el caso de Evo Morales, por ejemplo, podría no postular a la reelección el año 2014, pero perfectamente hacerlo para el año 2019.

El viceministro de coordinación gubernamental, Wilfredo Chávez, ha afirmado que este artículo de la CPE no se aplicaría al Presidente Morales, puesto que, según él, este sería en realidad su primer mandato, desde la perspectiva de que la contabilización de mandatos comenzaría de cero a partir de la aprobación de la Constitución del 2009.

Empero, parece que el señor Chávez va a tener que volver a la facultad de derecho, pues olvida que en la disposición transitoria primera de la CPE, parágrafo II, se establece que “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones.”

Disposición que, sumada a lo que prescribe el artículo 168, deja meridianamente claro que el mandato de Evo Morales, ejercido desde el año 2006 hasta el año 2010, debe ser tomado en cuenta como una primera elección bajo el arbitrio de la nueva Constitución, y que, por lo tanto, su victoria electoral de diciembre de 2009 constituye una reelección, consecutiva a ese primer mandato.

Aunque se debe respetar la primacía de la Constitución como norma suprema del orden jurídico del país, vale la pena apuntar que también en la Ley Electoral Transitoria (Ley 4021), en su artículo 25, parágrafo II, se establece que “En aplicación de la disposición transitoria primera, parágrafo segundo, de la CPE, el cómputo de mandatos constitucionales se regirá de conformidad a siguientes:

a) Se computará como primer periodo, el mandato vigente a tiempo de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado.

b) Para el efecto del cómputo se considerarán los mandatos correspondientes al mismo cargo.

Esta Ley, no sólo fue promulgada por Evo Morales en persona, sino que fue la base legal para la realización de las elecciones que le hicieron Presidente por segunda vez consecutiva, por lo que desconocerla sería un despropósito.

Si embargo, se debe insistir en que es la CPE la norma principal que deja bien clara la imposibilidad de la reelección.

Entonces el único camino legal posible, si el oficialismo quiere viabilizar una nueva reelección, es una reforma de la Constitución Política del Estado (CPE) que modifique el artículo 168. Otro camino será incurrir en la ilegalidad.

Para ello habrá que considerar, también, el artículo 411 de la CPE, que en su parágrafo II dice: “La reforma parcial de la Constitución podrá iniciarse por iniciativa popular, con la firma de al menos el veinte por ciento del electorado; o por la Asamblea Legislativa Plurinacional, mediante ley de reforma constitucional aprobada por dos tercios del total de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Cualquier reforma parcial necesitará referendo constitucional aprobatorio.”

Por lo que el camino es posible pero, como hemos venido insistiendo, a través de una reforma al artículo 168, que necesariamente deberá ser aprobada por los bolivianos en un referéndum nacional.

Escrito para el portal http://www.boliviademocratica.net

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La ruptura del un acuerdo entre Estados Unidos y Bolivia

La recientes declaraciones del presidente Morales en Nueva York, con motivo de la celebración de una Asamblea General de la ONU, respecto de que el Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, lo estaría discriminando y no se mostraría cooperativo con Bolivia al haber retirado las preferencias arancelarias del ATPDEA, no hacen más que develar un discurso incoherente por parte del mandatario boliviano.

La Preferencias arancelarias contenidas en el ATPDEA, para que determinados productos bolivianos (textiles y joyas entre ellos) ingresaran en condiciones privilegiadas al mercado norteamericano, eran concedidas a cambio de políticas y acciones serias, por parte de Bolivia, en lo que se refiere a lucha contra el narcotráfico.

Que Estados Unidos juzgue la seriedad de las políticas bolivianas antidrogas con un particular y unilateral criterio con el que no estemos de acuerdo, es una cosa totalmente distinta. El hecho es que el ATPDEA solamente estaba en vigencia si Bolivia cumplía con su parte del acuerdo, y el momento en que Norteamérica concluyera que habíamos dejado de hacerlo, tenía todo el derecho de retirar las preferencias.

Se intenta discutir, también, el hecho de que los países grandes, como Estados Unidos, Europa u otros, pongan condiciones para otorgar facilidades o cooperación a los países en vías de desarrollo. Simplemente esto no debería estar en discusión, puesto que, igual que un individuo, grupo de individuos u organización tienen la libertad de no ofrecer gratuitamente su ayuda, y de poner condiciones para brindarla, un Estado tiene la libertad soberana de hacer lo mismo.

El abuso y la violación contra la soberanía de Bolivia se daría si es que algún país pretendiese que Bolivia acepte, por la fuerza, un acuerdo que contemplara condiciones con las que no estuviera de acuerdo. Pero cuando hablamos de ofertas, de tratos, de pactos, de acuerdo, nos referimos a una parte que propone un conjunto de cosas que, sólo de manera voluntaria, la otra parte habrá de aceptar.

Lejos de protestar porque el país proponente no articule un acuerdo a gusto y antojo del país que recibe la propuesta, lo que éste debería hacer es negociar por la posibilidad de mejores condiciones, o simplemente aplicar su libertad soberana de no aceptar acuerdo alguno. Pero exigir que un país haga lo que a nosotros nos place, sólo porque nosotros creemos que es lo correcto, no es otra cosa que no respetar esa misma libertad soberana a la que tanto acudimos para criticar.

Escrito para el portal http://www.boliviademocratica.net/

martes, 21 de septiembre de 2010

Libertad… ¿para qué?

Es la frase con que Lenin expresó su desdén hacia el principal valor por el que los seres humanos hemos luchado durante siglos, aboliendo la esclavitud y los regímenes totalitarios, e intentando diseñar formas institucionales que garantizasen que esa libertad conseguida no se pierda fácilmente.

La respuesta que alguien le debería haber dado a Vladimir Ilich es: “para lo que nos de la gana, no es asunto tuyo”.

Y es que mientras el individuo no utilice su libertad para vulnerar la de otros, no es asunto de ningún gobernante quién, cómo, dónde, por qué y para qué la usa.

¿Para qué sirve la libertad? Simplemente para eso, para ser libres. Habrá quienes quieran aprovecharla al máximo y hacer todo lo que el ejercicio de su libertad les permite, y tratarán de conocer todos los lugares, los climas, los paisajes, las personas. Pretenderán que son mochileros, y se afanarán por explorar hasta la última posibilidad que su libre arbitrio les brinde.

Otros habrá que se esforzarán por potenciar al máximo su creatividad y su talento, intentando hacerse inmortales a través de alguna obra, o simplemente porque les place, o tal vez porque quieren ganar dinero, o quién sabe por que otras razones más (el que ejerce su libertad es quien lo sabe). “Son criaturas ambiciosas, pretenciosas o ególatras” dirá alguien. ¿Y qué nos importa siempre y cuando no vulneren libertad y derechos de otros?

Otros tantos preferirán sentirse libres de no hacer nada, de empeñar el mínimo esfuerzo, apenas necesario para tener lo esencial, mientras disfrutan de cosas tan simples como ver todas las películas que la industria hollywoodiense ha producido, reír con la vulgaridad del show de Tinelli, o mirar mujeres u hombres semidesnudos (y también desnudos) en televisión, Internet y revistas. “Son criaturas conformistas” exclamará alguien por ahí. ¿Y qué diablos nos importa, mientras no vulneren libertad y derechos de otros?

Los “para qués” de la libertad son múltiples, y sus fines son tan distintos como distintos somos los seres humanos. No hay grupo de expertos ni máquina genial capaz de conocer siquiera un mínimo porcentaje de los fines que los individuos de un orden social persiguen, al hacer uso de su libertad.

Los individuos apreciamos muchísimo nuestra libertad. El único problema es que muchos somos conscientes de su valor, la identificamos con nombre y apellido, al igual que a las acciones que la podrían poner en peligro, mientras que otros aún no se han dado cuenta de que sus vidas no serían ni posibles ni soportables si libertad, y pretenden entregarla a cambio de seguridades que ofrecen los poderosos, o simplemente aún no son conscientes de que sus actividades como comerciantes, dirigentes, especuladores, artistas, bohemios, estudiantes, etc. no serían posibles sin libertad.

Muchos Gobiernos han pretendido saber mejor que las personas cuáles deben ser sus metas; han detestado ver “el caos” dentro del orden social, han deseado que todo ciudadano enfoque sus esfuerzos personales hacia una gran causa común por el bienestar general, y han asumido políticas para lograrlo. Han eliminado la libertad, porque se creían con la autoridad de definir su “para qué” en nombre de todos los individuos, o simplemente la veían como un estorbo o una inutilidad.

En Bolivia, a plan de leyes para controlarlo todo, nos están haciendo lo mismo. Algunos ya nos hemos dado cuenta hace mucho ¿cuándo se enterará usted?

sábado, 18 de septiembre de 2010

Encuesta mensual


Iniciamos las encuestas mensuales de "Veni, vidi, vici" con la pregunta ¿Conoce usted la filosofía de la libertad? en base a cuyos resultados, que se mantendrán públicos en este blog, generaremos contenido nuevo.

El lector queda cordialmente invitado a participar.