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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Evo: el Presidente anti-indígena

La frase bíblica “por sus hechos los conoceréis” denota la importancia de las acciones de los individuos, por encima de sus palabras. En el ámbito político, las obras o acciones de los gobernantes, líderes y dirigentes, serían más importantes que los discursos, y nos ayudarían a conocerlos de verdad, a desnudar sus reales rostros.

Evo Morales ha demostrado una total incoherencia entre su discurso, supuestamente defensor de los indígenas y del medio ambiente, y sus actos, socapadotes de grupos de poder por encima del resto de los ciudadanos, y absolutamente desconsiderados frente a las más básicas normas de cuidado del medio ambiente.

Evo Morales ha sido el promotor de los muchos intentos de desprestigiar la marcha en defensa del TIPNIS. Primero, acusando a los indígenas, invasión de su privacidad mediante, de actuar en coordinación y con cooperación de la Embajada Americana. Luego inculpándolos de traficar con madera y con tierras. Posteriormente, se ha perseguido a sus dirigentes, tratando de desacreditarlos a nivel personal.

No habiendo sido suficiente, se ha atacado a las ONG’s que hoy, como siempre (incluso cuando Evo era dirigente sindical), han apoyado a grupos sociales considerados vulnerables, en la demanda de diferentes reivindicaciones. Finalmente, ha sido Evo Morales, a través de su ministerio de Gobierno (el hipócrita de Sacha Llorenti, ex defensor de los DDHH), que ha alentado el bloqueo de Yucumo, enviando apoyo policial para los bloqueadores, y permitiendo que se incauten alimentos, agua y vituallas destinadas a los marchistas.

En resumen, Evo Morales, y no otro, es quien ha practicado varias tácticas en pos de silenciar la marcha en defensa de un parque nacional, a saber: desacreditar a la marcha y a sus líderes, atemorizar a los marchistas con el peligro de enfrentamientos inclusive contra la policía, invadir su privacidad, atacar a las organizaciones que los apoyan, vulnerar sus derechos de protesta y libre circulación, violentar sus Derechos Humanos evitando que les lleguen víveres, agua, etc.

Ironía de ironías, sin embargo, recuerdo que el año 1990, en ocasión de la “Marcha por el Territorio y la Dignidad”, el Presidente Jaime Paz Zamora permitió que los indígenas llegaran a La Paz, les dio alcance en la localidad de Yolosa (eran más de 800 marchistas), y comenzaron una serie de concesiones que el Estado les otorgaba ante la mirada vigilante de organismos internacionales y de la población, de la misma forma que se dejó pendientes otras, demostrando así que aquél Estado Republicano era capaz de tratar con la dignidad de ciudadanos con derecho de ser escuchados y atendidos, a los indígenas bolivianos, a pesar de ser una minoría y aunque (se debe admitir) hubo momentos en que también se trató de desacreditar su movilización.

Entre estos dos Presidentes, querido lector, yo le pregunto: ¿cuál actuó correctamente frente a ciudadanos de la República de Bolivia exigiendo un conjunto de cosas?, ¿cuál se ha comportado como un anti-indígena, y cuál, aun formando parte de la lista de gobernantes “neoliberales”, optó por escuchar a los marchistas?

Para Evo Morales es fácil construir sobre el territorio de los pueblos indígenas y acallar su marcha de protesta, porque sólo son una minoría. Una simple e insignificante minoría frente a sus cocaleros, bartolinas, etc. que son los otros “indígenas”, que se atiborran con los favores y privilegios que les otorga el régimen masista.

martes, 6 de septiembre de 2011

Grande Tano…

Terminaba su “Momento de Opinión” agradeciéndonos por nuestra lealtad, cuando quien guardaba la mas inexpugnable lealtad con la libertad, era él…

Tuve el placer de entrevistarle los últimos meses del año 2007, en un programa de corta vida, pero que se hizo muy popular en Cochabamba, llamado “Conversatorio”. Nos entusiasmó la idea de darle cámara a una de las mentes libertarias más lúcidas de Bolivia que, además, había sido una de las primeras en ser silenciadas por un exilio mediático impuesto desde el poder político.

Me regocijé profundamente cuando, después de la entrevista, Tano accedió a que entabláramos, junto a varios amigos, una charla sobre la realidad del país y sobre la historia reciente. Tengo esas fotografías con él guardadas como un tesoro, y también publicadas en mi facebook.

Pero yo le conocía de mucho antes. Cuando apareció en cámaras practicando el periodismo de opinión desde la cadena ABC, posteriormente en un programa llamado “Estudio Abierto” de la red ATB, y luego con “Momento de Opinión” difundido en PAT y en Cadena A. Realmente pasé gran parte de mi juventud escuchando y aprendiendo de ese gran maestro que fue Cayetano Llobet. 

Pero dicho así, sin especificar qué fue lo que me enseñó, suena a lisonja fácil y barata. Aprendí de él a administrar ese estilo incisivo y sarcástico que tan bien le quedaba, y que tan mal suelen recibir quienes por estar en el poder, o por pretenderlo, suelen ser especialmente poco tolerantes a la crítica. Mucho más las mentes totalitarias que hoy nos gobiernan, y que detrás de cada objeción ven una conspiración apoyada por la Embajada Americana.

Aprendí también que la defensa de la libertad, además de requerir de una férrea fidelidad, exige exclusividad, que implica la justa y proporcional distribución de la crítica, convirtiendo en destinatarios de ella también a los impostores que han dicho defenderla, pero que en los hechos, sea por ineptitud o por complicidad, compiten por dejar al ciudadano desprotegido frente a los abusos del poder. Me refiero a los políticos de oposición (supuesta) que terminaron facilitándole el trabajo al oficialismo en muchas ocasiones.

Aquellos que con procesos judiciales encima se acercan a Palacio Quemado para estrechar la mano de su verdugo, buscando sacar provecho del chauvinismo marítimo tan generalizado en el país, y sonriendo en las fotografías cuan cruzados defensores de sagrada causa frente al usurpador chileno.

Aquellos, también, que después de haber sido socios del masismo durante cuatro años, o de haber viabilizado la culminación de la constituyente y el referéndum revocatorio, vienen a descubrir, a estas alturas del partido, que su socio oficial (para los primeros), o su socio circunstancial (para los segundos), resultaba ser una bestia negra del totalitarismo y la intolerancia política. Lo recuerdo por una columna de Cayetano titulada “Los descubridores”

Recuerdo, también, que fue Tano quien nos advirtió, con una previsión certera y única de entre todos los analistas políticos, sobre los peligros de la desinstitucionalización del Estado y su consecuente desagregación social. Tengo el honor de haber citado estas ideas en mi trabajo de grado. 

Todo ello hizo de Cayetano Llobet no sólo un defensor de la libertad, sino también un prototipo de honestidad intelectual, convicción ideológica, claridad en las ideas y valentía en la comunicación. Todo ello hizo que Tano sea grande e inolvidable.

Le extrañaré muchísimo, y me quedaré con el deseo de haberle visto otra vez en televisión y de haber compartido una segunda charla.

viernes, 26 de agosto de 2011

INIDIGENISTAS vs INDIGENAS

Oscar Ortíz*

En el conflicto el Movimiento al Socialismo, MAS, y los pueblos indígenas por la construcción de una carretera que cruzaría el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Secure, TIPNIS, el partido liderado por el presidente Evo Morales está perdiendo su razón de ser, contradiciendo los postulados que propugno durante más de veinte años como oposición.

El MAS y Evo Morales, se enfrentan a un problema existencial. Si ya no son quienes defienden los derechos de los pueblos indígenas, han perdido su razón de ser, la causa que utilizaron nacional e internacionalmente, la defensa de los indígenas, que en el fondo debía ser la defensa de los excluidos por el sistema político económico y social.

Obviamente, esta defensa debiera priorizar a quienes por su condición de minorías necesitan la protección y la defensa del Estado. Sin embargo, en la marcha de protesta contra la construcción de la carretera por el TPNIS, participan justamente los pueblos indígenas que representan minorías poblacionales.

Por eso, son discriminados por el MAS, partido que basó su llegada al poder en otros sectores mayoritarios, como los cocaleros, campesinos, comerciantes minoristas y cooperativistas mineros. El gobierno de Evo Morales, sabe que sin estos sectores no podría garantizar su permanencia y reelección en el poder. No es casualidad que el presidente se reúna en persona con los representantes de la ciudad de El Alto, a solo 24 horas de iniciada su protesta por un nuevo Censo que les asigne los recursos que le corresponden en función de su alto crecimiento poblacional, lo cual además es una demanda legitima.

La razon de fondo es que el MAS gobierna en función de quienes sustentan su base social y garantizan una gran porcentaje de votos y capacidad de movilización, cocaleros y colonizadores, y estos demandan las tierras que hoy corresponden a los pueblos indígenas, las cuales en su mayoría ya han invadido para ampliar sus cultivos coca, lo que hace aun más complejo el panorama pues se contamina toda esta discusión con los grandes intereses económicos vinculados al narcotráfico, que demanda cada vez mayores cantidades de su principal materia prima, la hoja coca.

Esta invasión de las tierras indígenas es un objetivo de fondo del MAS en esta segunda gestión de gobierno. Esto ha sido reconocido por el propio vicepresidente Alvaro Garcia Linera en una entrevista con el periódico argentino Pagina 12 (27-05-2011), en la cual afirma que los indígenas de tierras bajas representan solo el 3% de la población y los de tierras altas el 60%, por lo que la tierra tiene que ser redistribuida entre todos. Lo que no aclara es que los habitantes de tierras altas están ganando mucho dinero con la minería y el comercio informal y que los únicos que invaden territorios indígenas son los cocaleros.

Una vez más los indígenas han sido utilizados por un grupo político para llegar al poder. Los bolivianos necesitamos generar un modelo de verdadera inclusión que los respete e integre y les de las condiciones de vivir con progreso y dignidad.

*Ex presidente del Senado Nacional de Bolivia

jueves, 25 de agosto de 2011

Gadafi y el TIPNIS: transformismos discursivos


Es interesante observar cómo ciertos políticos van cambiando de discurso a gusto, antojo y conveniencia, pasando como acróbatas de una posición a otra sin que parezca que un solo pelo se les moviera.

Muamar El Gadafi, fue un gobernante vitalicio por más de cuarenta años, típico dictador que dispuso de la vida de los ciudadanos y los recursos de un país a sus anchas, construyendo monumentos inútiles para resaltar su propio poder, y empachándose de privilegios para sí y para sus familiares y allegados mientras su sociedad miraba estupefacta sus sinrazones e irracionalidades. En su última etapa, decidió que quienes se revelasen contra el dios gobernante, eran unas ratas traidoras que debían ser borradas del mapa a plan de bombardeos.

La OTAN, en una medida acertada creo yo, decidió no intervenir directamente en el conflicto libio, pero tampoco mirar de palco lo que a todas luces era una masacre. No mandar tropas, pero apoyar a los rebeldes libios en su lucha por la libertad, esa fue la decisión.

Ahora, Gadafi apela al discurso fácil y, para nosotros, familiar, del tercermundismo, acusando a los rebeldes de ser “pagados por los colonizadores” (imperialismo en otras modalidades de tercermundismo). “Convoco a las tribus de Sebha, Beni Oualid, Feran, Yufra y Anwaset, a que cada una tome una zona para ayudar a purgar la capital, debéis tomar Trípoli y peinarlo para eliminar a las ratas” ha dicho el tirano libio, llamando a sus simpatizantes a defender ¿qué cosa?, ¿la soberanía del pueblo libio?, ¿la dignidad de los ciudadanos?, no, a defenderle a él y a su ilimitado poder, a defender sus incontables privilegios, su ego y su insensatez.

Algo similar encontramos en Bolivia con el actual conflicto del TIPNIS. Esos mismos indígenas que en algún tiempo fueron la bandera y justificativo para que Evo Morales adquiera poder e infringiera principios básicos de la vida en sociedad y el derecho, hoy, apelando a la misma bajeza que Gadafi en Libia, se han convertido en cachorros del imperialismo.

Quiero recordarle al lector que de acuerdo al derecho internacional, consular y diplomático, los representantes de países asentados en determinado Estado, tienen la libertad y el derecho de conversar con cualquier ciudadano, sea éste dirigente o no, y de obtener toda la información que les interese, siempre y cuando para ello se utilicen medio lícitos. Por lo que la Embajada de EEUU, como cualquier otra, no necesita permisos especiales ni está prohibida de hablar con los dirigentes de la marcha por el TIPNIS, ni con cualquier otro boliviano.

Pero esa es la ventaja del discurso tercermundista y de gobernar una sociedad que se lo cree, su versatilidad y gran potencial para ser usado contra cualquiera que se ponga en frente. Como el imperialismo conspira subrepticiamente contra todos los que se han declarado dignos y se han apropiado de la ideología tercermundista, entonces basta con acusar al que se opone, critica u observa, de estar ligado a él, para obtener una descalificación automática contra los rebeldes, y una masa de insensatos creyentes aglutinados en torno a poder que lucha por preservarse a si mismo. 

Para colmo, ahora también se intenta descalificar a la marcha acusando de traficantes de tierras a los indígenas… Tamaña estupidez, cuando los indígenas nunca han sido propietarios de nada. Y ese es el problema, que al no ser propietarios de su tierra, cualquiera puede llegar y utilizarla como le de la gana, ya sea para plantar coca o para construir una carretera.