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martes, 13 de diciembre de 2011

El “factor China”


La semana pasada observé en Youtube una conferencia dictada por Rodrigo Antezana, titulada “Colapso Económico Mundial - La última lección”, en la que el referido comunicador realiza una explicación respecto de las causas de la crisis económica mundial desatada hace ya varios años, pero cuyas consecuencias más graves parecen no terminar de verse.

Dicha conferencia me ha impulsado a tratar de reflexionar en torno a un elemento de ese sistema de causas y efectos. Me refiero al “factor China”

De acuerdo a los datos presentados por Antezana, la China ya sería la primera economía del planeta, fruto de su vertiginoso crecimiento.

Este crecimiento se debe en gran medida al hecho de que grandes multinacionales han trasladado su producción, parcial o totalmente, a dicho país, puesto que la oferta de mano de obra china estaría entre las más baratas del mundo.

Este traslado ha generado dos efectos simultáneos. Por un lado, el país asiático ha incrementado su producción y demanda de materias primas de una manera dramática; y por otro lado, aquellos países que otrora fueron los centros de origen de aquella producción, hoy se han transformado en “consumidores-poco productores” en unos casos, y en otros en simples y llanos consumidores.

Como sabemos –y esa es una de las ideas principales de Rodrigo Antezana- quien no produce nada y se dedica solamente a consumir, tarde o temprano termina por deber hasta su alma a los que verdaderamente producen. Este es el problema frente al que se encuentra EEUU, que destina ingentes cantidades de recursos a gastos improductivos y al consumo, sin significar ninguna competencia en los principales rubros del mercado mundial.

Una lección que, dicho sea de paso, fue la primera enseñada por el naciente capitalismo en los burgos que rodeaban los castillos feudales, a donde los artesanos y comerciantes terminaban poseyendo mayores riquezas, e incluso siendo los acreedores de los monarcas y señores feudales.

Sin embargo, ese crecimiento chino implica un retroceso respecto de ciertos valores que como sociedad occidental nos preciamos de haber alcanzado.

La china es el equivalente a un gran mercado de esclavos, en el que el Estado es el tratante de personas a las que no se les permite protestar ni sindicalizarse, puesto que no se les ha reconocido su libertad de seres humanos y por ende tampoco sus derechos.

Es lógico, entonces, que no solamente sea mano de obra barata, sino también profundamente explotable. Las jornadas de solamente ocho horas, la seguridad laboral contra daños físicos, los aportes para jubilaciones, aguinaldos y otras conquistas, son incuestionablemente desaparecidas por el silencio impuesto desde un gobierno totalitario que ha descubierto cómo ganar dinero alquilando sus ciudadanos como esclavos a los inescrupulosos.

Una realidad horrorosa. Pero no menos horroroso es el hecho de que este factor, causante de una parte de la crisis económica mundial, y completamente deshumanizante de la civilización occidental, está siendo convenientemente pasado por alto y aprovechado por las empresas e inversionistas que se trasladan a China.

La libertad, la democracia y los Derechos Humanos, son parte del orgullo de pertenecer a la cultura occidental. Sin embargo, pareciera que muchos están dispuestos a retroceder hasta el esclavismo con tal de lograr mejores ganancias, e incluso si eso puede deteriorar las condiciones económicas en los países que sí tratan bien a sus trabajadores –y que por lo tanto no son mano de obra tan barata-

Creo que invertir en China debería verse como apoyar la dictadura, la crueldad y la explotación.

jueves, 25 de agosto de 2011

Gadafi y el TIPNIS: transformismos discursivos


Es interesante observar cómo ciertos políticos van cambiando de discurso a gusto, antojo y conveniencia, pasando como acróbatas de una posición a otra sin que parezca que un solo pelo se les moviera.

Muamar El Gadafi, fue un gobernante vitalicio por más de cuarenta años, típico dictador que dispuso de la vida de los ciudadanos y los recursos de un país a sus anchas, construyendo monumentos inútiles para resaltar su propio poder, y empachándose de privilegios para sí y para sus familiares y allegados mientras su sociedad miraba estupefacta sus sinrazones e irracionalidades. En su última etapa, decidió que quienes se revelasen contra el dios gobernante, eran unas ratas traidoras que debían ser borradas del mapa a plan de bombardeos.

La OTAN, en una medida acertada creo yo, decidió no intervenir directamente en el conflicto libio, pero tampoco mirar de palco lo que a todas luces era una masacre. No mandar tropas, pero apoyar a los rebeldes libios en su lucha por la libertad, esa fue la decisión.

Ahora, Gadafi apela al discurso fácil y, para nosotros, familiar, del tercermundismo, acusando a los rebeldes de ser “pagados por los colonizadores” (imperialismo en otras modalidades de tercermundismo). “Convoco a las tribus de Sebha, Beni Oualid, Feran, Yufra y Anwaset, a que cada una tome una zona para ayudar a purgar la capital, debéis tomar Trípoli y peinarlo para eliminar a las ratas” ha dicho el tirano libio, llamando a sus simpatizantes a defender ¿qué cosa?, ¿la soberanía del pueblo libio?, ¿la dignidad de los ciudadanos?, no, a defenderle a él y a su ilimitado poder, a defender sus incontables privilegios, su ego y su insensatez.

Algo similar encontramos en Bolivia con el actual conflicto del TIPNIS. Esos mismos indígenas que en algún tiempo fueron la bandera y justificativo para que Evo Morales adquiera poder e infringiera principios básicos de la vida en sociedad y el derecho, hoy, apelando a la misma bajeza que Gadafi en Libia, se han convertido en cachorros del imperialismo.

Quiero recordarle al lector que de acuerdo al derecho internacional, consular y diplomático, los representantes de países asentados en determinado Estado, tienen la libertad y el derecho de conversar con cualquier ciudadano, sea éste dirigente o no, y de obtener toda la información que les interese, siempre y cuando para ello se utilicen medio lícitos. Por lo que la Embajada de EEUU, como cualquier otra, no necesita permisos especiales ni está prohibida de hablar con los dirigentes de la marcha por el TIPNIS, ni con cualquier otro boliviano.

Pero esa es la ventaja del discurso tercermundista y de gobernar una sociedad que se lo cree, su versatilidad y gran potencial para ser usado contra cualquiera que se ponga en frente. Como el imperialismo conspira subrepticiamente contra todos los que se han declarado dignos y se han apropiado de la ideología tercermundista, entonces basta con acusar al que se opone, critica u observa, de estar ligado a él, para obtener una descalificación automática contra los rebeldes, y una masa de insensatos creyentes aglutinados en torno a poder que lucha por preservarse a si mismo. 

Para colmo, ahora también se intenta descalificar a la marcha acusando de traficantes de tierras a los indígenas… Tamaña estupidez, cuando los indígenas nunca han sido propietarios de nada. Y ese es el problema, que al no ser propietarios de su tierra, cualquiera puede llegar y utilizarla como le de la gana, ya sea para plantar coca o para construir una carretera.

martes, 9 de agosto de 2011

La República Islámica de España

Una excelente entrevista a Pilar Rahola, autora del libro con éste título, respecto de los pormenores del ingreso del mundo islámico en España, sus bondades y defectos, ventajas, desventajas, perspectivas y peligros.

Recomiendo que la vean:


Los insensatos indignados

En algunos puntos del globo se están reproduciendo los grupos de “indignados” con reclamos que, vistos superficialmente, parecerían comprensibles y hasta dignos de simpatía. Democracia de verdad, trabajo, techo… en resumen: mejores condiciones u oportunidades para los jóvenes. Son algunas de las consignas de estas personas.

La relación que se intenta establecer entre democracia “verdadera” y las necesidades de la gente causadas por la crisis, se debe a la absurda creencia de que el establecimiento de órdenes sociales con libertad y democracia traerían automáticamente el paraíso y la felicidad a las personas.

Este es un error muy común en nuestras sociedades y, a causa de él, suelen aparecer los descontentos dentro de los órdenes sociales libres. Es por ello que creo conveniente poner algunos puntos claros respecto de este tema.

La libertad y la democracia no implican la necesaria aparición de la felicidad y el paraíso delante de nuestros ojos, de la misma manera que no significa que las personas utilizarán esa libertad para perseguir el bienestar. El hecho de vivir en libertad nos brinda como única garantía que seremos nosotros, y no otros, quienes tengamos el mayor influjo sobre nuestros propios destinos y vidas. 

Normalmente, el establecimiento de regímenes totalitarios ha restringido la libertad de los individuos al punto de que éstos ya no son dueños de sus acciones y esfuerzos, siendo estos gobiernos los que decidían cuáles eran las metas de la sociedad y, por lo tanto, cuál era la dirección hacia la que las personas tenían que dirigir sus esfuerzos, en los distintos ámbitos del quehacer humano.

No importaba, entonces, si la ocupación impuesta por el Estado al individuo satisfacía las expectativas de éste o le ayudaba a alcanzar sus propias metas. Lo único que interesaba era si las personas seguían la dirección trazada por los burócratas en el poder, y si cumplían con las tareas que se les había asignado en ese sentido.

La democracia, por otro lado, no es más que un mecanismo creado en el intento de preservar la libertad de los individuos. Si el poder del Estado está dividido en distintos órganos, si los gobernantes no pueden perpetuarse en el poder, y si existen mecanismos para que sean las personas quienes definan cuáles serán los actores políticos que administren los asuntos públicos, mayores dificultades tendrán las mentes totalitarias para disponer a su antojo de la vida y destinos de las personas.

Si los movimientos de indignados pretenden que sean sus Estados quienes les doten de todos los recursos materiales para tener bienestar, están renunciando a la responsabilidad de proveerse ellos mismos de dichos bienes y, peor aun, están clamando por gobiernos con poderes mayores, que sean capaces de decidir quiénes, cómo, cuándo, por qué y dónde cada individuo ha de recibir los dones y dádivas estatales.

Probablemente muchos gobiernos del mundo son más responsables de haber acostumbrado a sus ciudadanos a un bienestar artificialmente construido, que se ha tornado insostenible en los últimos tiempos, y no así de no intervenir en sentido opuesto. Es decir, que la actual crisis es fruto de las intervenciones estatales dentro del orden social, y no así de su falta de acción o planificación.

El problema con las generaciones jóvenes que hoy muestran su desesperanza, es que las expectativas que tenían respecto del futuro, frente a las dificultades del presente, parecen diluirse sin remedio frente a sus ojos. Pero eso es algo con lo que ya tuvieron que lidiar otras generaciones.

martes, 26 de julio de 2011

Judicial: Se cierra el círculo

¿Órgano Judicial con autoridades imparciales y probas?, ¿democratización de la justicia?, ¿revolución judicial?... ¿es que alguien puede creerse esas boberías, o darles, si quiera, el beneficio de la duda?

Yo me atrevería a dar el beneficio de la duda a una reforma judicial si no fuera porque Evo Morales y sus acólitos demostraron, desde el principio, que la Ley les vale un pepino. Y no me refiero sólo a la afirmación presidencial de que “cuando me dicen que es ilegal yo le meto nomás”, relativamente reciente (del año 2008), sino a la primera vez que Morales exteriorizó su desdén por las leyes, un once de agosto del año 2006 en la ciudad de Tarija:

"Estar sometidos a las leyes es perjudicarnos, aunque digan que nuestros decretos son inconstitucionales, no importa"…"Ministros, les digo que no hay que esperar las leyes, hay que seguir trabajando con decisiones políticas y si demandan de inconstitucionalidad nuestros decretos, será el pueblo el que juzgue"

A partir de entonces, Evo Morales le ha “metido nomás”, y en estas elecciones judiciales ¿quién se atrevería a negarlo? le ha vuelto a “meter nomás”.

Un Presidente que ha gobernado casi cinco años sin Tribunal Constitucional a causa de los ataques que su propio gobierno le propinó, de la misma manera que a la Corte Suprema, porque el Poder Judicial en su conjunto, al administrar la Ley, no le permitía “meterle” cómodamente, muy difícilmente va a estar interesado en reconstituirlo, a no ser que ello implique transformarlo en otro órgano de poder desde el que pueda “meterle nomás” juicios a los opositores y mordazas a los medios, entre otras lindezas del totalitarismo.

El masismo no creyó en la Ley antes, y no va a creer ahora en ella, a no ser que se trate de su arbitraria voluntad hecha ley, y eso es lo que buscan con el circo que nos están armando para octubre de este año.

Con el copamiento del Órgano Judicial, se cierra un círculo que termina de configurar un panorama muy peligroso para la libre acción política en Bolivia, pues ahora no será necesario secuestrar ciudadanos para llevarlos a juicio ante los complacientes tribunales paceños, ni cerrar las puertas del Tribunal Constitucional para evitar que éste sentencie la inconstitucionalidad de las acciones de la elite en el poder. Todos los recursos legales para defender la libertad y los derechos de las personas, serán vilmente manipulados a conveniencia y voluntad de Morales y su gobierno.

A partir del momento en que los ciudadanos avalen con su voto la elección de autoridades que llevó adelante el MAS en La Paz, la rutina será la siguiente: Paso 1) Mando leyes o promulgo decretos para hacer lo que me dé la gana. Paso 2) mi gente en el Legislativo aprueba las leyes, o mis ministros ejecutan los decretos, de ser necesario, con ayuda de la policía y/o los militares. Paso 3) Ciudadanos tratan de acudir a las garantías jurisdiccionales (inconstitucionalidad, acción de libertad, etc.), pero no hay por qué preocuparse, porque mi gente en el Judicial va a rechazar dichos recursos, o va a interpretar la Ley de forma que me convenga. Paso 4) Mi gente en el Electoral puede, con el apoyo de las interpretaciones del Judicial, modificar, distorsionar y/o interpretar a su gusto y antojo, como lo ha venido haciendo ya el Presidente del Órgano Electoral.

Y ya no importará si soy impopular o no, porque de todos modos ¿a quién más van a elegir?, ¿a alguno de los tipos a los que les hemos iniciado juicios, o que hemos metido en la cárcel?, ¿o tal vez a alguno al que le tenemos listo su juicio, para cuando quiera asomar la cabeza?

martes, 14 de junio de 2011

ALBA, IRAN Y BOLIVIA

Oscar Ortíz*

El presidente Evo Morales inauguró en Santa Cruz de la Sierra la Escuela de Defensa y Soberanía de los ejércitos del ALBA-TCP. EL hecho fue noticia mundial por el escándalo suscitado por la presencia del Ministro de Defensa de Irán, con orden de captura internacional por su participación en el atentado a la sede de la AMIA en Buenos Aires. Sin embargo, este hecho impidió que se discutiera el problema de fondo que implica esta escuela y la sorpresa que nos llevamos con que Irán sea el principal asesor de la misma.

En palabras del presidente Morales la escuela tendrá como función esencial la investigación académica, la formación de los recursos humanos de la Fuerzas Armadas de los países del ALBA, la producción doctrinaria y la creación de una identidad estratégica regional. Igualmente, tendrá la tarea de construir las bases revolucionarias de una Fuerzas Armadas del ALBA. Adicionalmente, María Cecilia Chacón, Ministra de Defensa de Bolivia, declaró unos días después que indígenas y campesinos también podrán formarse en esta Escuela Militar.

Varios puntos para preocuparse. Primero la constante reiteración en los discursos del presidente Morales sobre la creación de unas Fuerzas Militares del Alba, lo que sumado a las disposiciones del convenio de cooperación militar entre Bolivia y Venezuela, implica un claro sometimiento de la soberanía nacional al Gobierno de Chávez. Segundo, la decisión de formar indígenas y campesinos en la escuela devela una clara intención de organizar grupos de civiles armados afines al partido de gobierno, similares a las fuerzas paramilitares que ha organizado Chavez. Por último, el que Irán vaya a tener una participación destacada en la formación que se impartirá en esta escuela, nos lleva a cuestionar el sentido de esta vinculación con un Estado acusado por la comunidad internacional de promover el terrorismo.

Por el contrario, ninguno de los objetivos de la Escuela del ALBA coincide con las verdaderas necesidades de nuestras sociedades, que en lugar de pensar en guerras internacionales, sufre día a día el drama de la inseguridad ciudadana causada por la delincuencia y el narcotráfico.

No es casualidad que el tema principal de la Asamblea General de la OEA que se realiza esta semana, sea justamente el de la Seguridad Ciudadana, afectada principalmente por el terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, el lavado de activos, el tráfico de armas y las conexiones entre ellos, según su proyecto de declaración.

Por esto, propongo que cerremos la Escuela Militar del Alba y en sus instalaciones creemos una Escuela Internacional contra el Crimen y el Narcotráfico, y que en lugar de recibir asesoramiento de Chavez e Irán, nos aliemos con las Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea y hermanos latinoamericanos como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y el Perú, para defender la paz social y nuestra soberanía de su verdadera y gran amenaza, la invasión de las mafias internacionales y el narcotráfico.

*Ex presidente del Senado Nacional de Bolivia

miércoles, 20 de abril de 2011

Reflexiones sobre mi voto

Recuerdo que durante la campaña para las elecciones nacionales de diciembre de 2009, gran parte de mis amigos y conocidos habían sido asimilados por la arrolladora polarización política que deliberadamente se había generado a partir de las candidaturas de Evo Morales y Manfred Reyes Villa.

La polarización era conveniente para Evo, porque era en estado de apronte para la guerra, y no en la circunstancia de paz y fraternidad, que él lograba las mejores victorias. Los indios contra los k’aras, los pobres contra los ricos, el pueblo contra los oligarcas, no importaba cuál combinación se usase, ésta nos conduciría a la conclusión de que sólo Evo Morales podía alcanzar y mantener una victoria auténtica en esta guerra. El era un indio, un pobre, parte del pueblo, y un hombre con poder para luchar, la opción perfecta.

La polarización también era conveniente para Manfred, porque así concentraba a su favor todo el voto que estuviera en contra de Evo, aun si la gente no estuviera convencida de que sería un buen administrador de los asuntos y negocios del Estado, pues esto no se trataba de una elección democrática, sino de una guerra, en la que se requería de un (esto visto a la distancia es muy gracioso) “hombre fuerte”, que no fuese capaz de hacer concesiones al adversario y que se atrinchere en una posición inamovible frente a la amenaza masista..

Es en ese contexto que a quienes habíamos optado por Samuel Doria Medina, se nos recriminaba por estar dividiendo el voto al entregarlo a un candidato excesivamente conciliador, sobre el que incluso se hacían pesar dudas respecto de que fuera una verdadera alternativa al MAS, y no más bien un movimiento político que le sería funcional.

“No tiene carisma” se decía, “nunca sonríe”, “nunca se enoja”, “estás votando a perdedor”, “es empresario, no político”, “tiene intereses en el país para ser presionado”, y un sinnúmero de justificativos más, por los que tendríamos que abandonar nuestra simpatía por Samuel, y entregar nuestros votos a Manfred, el candidato guerrero.

Ahora que observo los resultados en perspectiva, debo decir que no me arrepiento de mi voto. Samuel Doria Medina no será perfecto (y no tiene por que serlo pues es un ser humano al igual que cualquiera de nosotros), pero no se mostró como un supuesto guerrero que huyó a la primera señal de peligro, dejando abandonados a quienes confiaron en él.

Hoy, Doria Medina está sufriendo muchas de las peores injusticias que en los últimos tiempos se practican en el país. No sólo le han iniciado varios juicios cuyo absurdo sólo se puede explicar por móviles políticos, sino que después de haberle expropiado parte de su propiedad, las fuerzas represoras de las mentes totalitarias que nos gobiernan, a través de los títeres que han instalado en otros órganos del Estado, han decidido atacar sistemáticamente su patrimonio, buscando borrarle del mapa político como lo han hecho con tantos otros.

Doria Medina, sin embargo, ni se va ni se calla, y continúa tratando de mostrar, con acciones concretas, que es posible generar empleos y crecimiento a partir de la iniciativa y el emprendimiento de las personas. Mostrando el camino que algún día, si dejamos descansar un poco a la política y la guerra, y si lo que nos importa es erradicar la pobreza, el desempleo y la marginalidad, tendremos que seguir como sociedad y como país.

Una Bolivia en que los ciudadanos sean propietarios y empresarios, me suena mejor que una en que sean dirigentes, guerreros, politiqueros y charlatanes.

sábado, 16 de abril de 2011

Los gloriosos cruzados nacionales

El representante de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Bolivia, Denis Racicot, ha puesto en entredicho a la administración de justicia en Bolivia. En su criterio “El Poder Judicial se ha vuelto permeable a la influencia política, por lo que el Gobierno debe garantizar la estricta observancia de la presunción de inocencia, el debido proceso y el juicio justo en todos los procesos.”

Lo que viene a reforzar la afirmación de que el Gobierno utiliza al Órgano Judicial con fines políticos, uno de los cuales es la persecución jurídica contra líderes de oposición. No es poca cosa que lo diga un representante de la ONU, y mucho menos cuando ya Brasil, Perú, Paraguay y Estados Unidos han recibido como refugiados a ciudadanos bolivianos, presumiendo que efectivamente son perseguidos políticos. Esto es, en los hechos, un reconocimiento de la comunidad internacional de que en Bolivia, por lo menos, la justicia no es de fiar.

La detención y pronto juicio contra el general Sanabria en Estados Unidos, que desnudó la fragilidad en que la institucionalidad del Estado boliviano se encuentra frente a las mafias y la tentación del enriquecimiento fácil a través del narcotráfico, ha venido a reforzar la idea de que el Gobierno de Morales está actuando con excesiva permisividad ante el cultivo excedente de coca y el mismo narcotráfico. Ya de nada sirven las afirmaciones, entre agresivas y contundentes, de que Bolivia es más digna y más efectiva sin la DEA, pues fue ésta, junto con las instituciones policiales chilena y panameña, la que consiguió desenmascarar a narcos dentro del seno mismo de la inteligencia antinarcóticos del Ministerio de Gobierno.

Pero eso no es todo. No solamente Estados Unidos, Chile y Panamá le están mostrando en sus narices a Bolivia que sí existe narcotráfico en mayores proporciones y que está infiltrado en la institucionalidad estatal, sino que Eduardo Cardozo, ministro de Justicia brasileño, ha afirmado que el 60 por ciento de la cocaína que ingresa en su país proviene de Bolivia. Por si fuera poco, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), una agencia de la ONU, advirtió en semanas pasadas que en Bolivia se han incrementado los cultivos de coca hasta 30.900 hectáreas, muy por encima de lo que dispone la ley para el consumo tradicional (poco más de 12.000 hectáreas).

También están los prediarios, el aumento salarial, y los siempre presentes pobreza y desempleo, que han terminado configurando para Evo Morales un escenario muy diferente a ése en el que se desenvolvió los últimos cinco años, y que le han obligado a acudir al viejo truco del chauvinismo nacionalista y patriotero del mar.

¿Qué mejor momento para hablar de mar e iniciar una supuesta arremetida jurídica internacional contra la República de Chile, que cuando los conflictos son muchos y las salidas inexistentes? Claro, ahora Evo Morales y sus burócratas se visten de heroicos cruzados marchando al extranjero para vencer al odioso usurpador, por lo que el país todo debe olvidar “pequeñas diferencias” y problemas esenciales, para desear suerte y apoyar a los magníficos guerreros de la patria que, hartos de 132 años de pérdidas de tiempo y engaños, han decidido iniciar una gloriosa marcha hacia los campos de batalla judiciales extranjeros.

Muy oportuno para un gobierno que comienza a cosechar los deformes frutos de la mala semilla que comenzó a sembrar en 2006.

jueves, 31 de marzo de 2011

Mentiras presidenciales

Recuerdo que uno de los primeros países con los que el gobierno de Evo Morales estableció relaciones diplomáticas fue Libia. Entonces Gadafi ya era un gobernante autócrata, pero le había entregado a Morales un premio de 50 mil dólares, “El Premio Gadafi a los Derechos Humanos”, el año 2003.

Recuerdo, también, que cuando cuestionamos las razones por las que Bolivia se relacionaba con el régimen libio, alguna de las autoridades de gobierno (el Canciller si no me equivoco) afirmó que teníamos mucho en común con Libia, y dijo, textualmente “comenzando por el nombre: Libia, Bolivia”. Demás está decir que me indigné con semejante bobería de respuesta ¿creerían que éramos tan idiotas como para aceptar que porque los nombres de dos países riman éstos deberían entablar relaciones diplomáticas?

En realidad, Morales le estaba devolviendo a Gadafi el favor de haberle concedido ese premio justo cuando necesitaba de reconocimientos y fondos para su movimiento político. Después, lo único en común entre Libia y Bolivia es que ambos países tienen gobernantes obsesionados con el poder.

No es sorprendente que tanto Chávez como Evo Morales estén rechazando la intervención de la comunidad internacional en el conflicto libio.

Pueblo harto de gobierno no democrático se revela y lucha por la libertad; sería una excelente oportunidad para que los hombres y mujeres de idas libertarias y convicción democrática apoyasen una auténtica revolución. Gobierno despótico que no quiere abandonar el poder y los privilegios masacra a sus ciudadanos; sería un momento perfecto para que los defensores de las libertades y derechos humanos aprueben la intervención, no de EEUU, sino de la comunidad internacional.

¿Por qué Chávez y Morales se transforman en detractores de esto? Creo que ellos no rechazan la intervención mundial porque defiendan al gobierno libio, sino porque, igual que Gadafi, son autócratas obsesionados con el poder, al punto de que se ven a si mismos en la situación de intentar retenerlo a como de lugar y, por supuesto, les indigna que justo cuando estén por aniquilar a los líderes opositores que exijan libertad y democracia, una pinche resolución de la ONU les arruine la fiesta. En otras palabras, están tratando de salvaguardar su propia oportunidad de poder defender el poder por la fuerza, sin que el mundo les condene e intervenga para salvar a sus pueblos.

Evo Morales nos miente cuando al rechazar la resolución de la ONU arguye que las potencias extranjeras pretenden apropiarse de los recursos naturales libios, al igual que miente cuando dice que el ATPDEA era un chantaje por el que EEUU nos exigía la privatización de los hidrocarburos.

Seguramente no lo menciona porque ahora que esto se parece tanto a un narcogobierno no le conviene, pero el ATPDEA requería como única exigencia la demostración de que el país tenía verdadera voluntad para luchar contra el cultivo excedente de coca y el narcotráfico. A cambio de ello, Norteamérica nos concedía, de manera preferencial (léase “privilegio”), facilidades especiales para vender joyas, textiles y otros productos en sus mercados. Era un intercambio de dólares que ingresaban por narcotráfico (comercio ilegal, mafias y delincuentes) a dólares que ingresaban por exportaciones (comercio legal, empresas y empleos).

Bolivia podía soberanamente, como lo hizo con Morales, elegir lo primero y despreciar lo segundo. Pero que el Presidente no mienta diciendo que el ATPDEA era a cambio de privatizar los hidrocarburos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Entretenedores oficiales. Triste destino de algunos intelectuales

Carlos Schulmaister*
Argentina

Al grito de “¡La ética ha muerto, viva la estética!” los intelectuales oficialistas, llenos de fervor y fatuidad, se han lanzado a producir contenidos simbólicos diversos, en escenarios académicos y mediáticos en los que, cual habilidosos esteticistas, reinterpretan y reescriben cien veces si  es preciso  los discursos y las acciones del gobierno en línea con sus conveniencias, ocultando sus imperfecciones, reduciendo sus impurezas con sofisticados afeites y drenajes manieristas del lenguaje, en base a culteranismos  fashionables, que luego se replicarán en todo el sistema educativo y cultural hegemónico.

Algo similar a lo que realizan los asesores de imagen con las formas de la apariencia de sus contratantes, en tiempos de campañas electorales. Pero si éstos pueden disimular  los achaques de la carne o las neurosis de sus Majestades sólo hasta cierto punto, ya que como simples ilusionistas que son no pueden hacer milagros, los intelectuales oficialistas, en cambio, le hacen increíbles fotoshop a la realidad, garantizando satisfacciones virtuales masivas al mejorar su apariencia, al crear climas estimulantes de euforia y entusiasmo y al avalar ad literam  la panoplia de improvisaciones, reacciones y berrinches de aquellas, basadas en  limitaciones intelectuales, infantilismo y narcisismo, emergentes habituales de la egolatría.

Pero si las limitaciones intelectuales de los gobernantes son superables con ciencia -que pondrán los técnicos y especialistas siempre que se esté dispuesto a escucharlos- el infantilismo y el narcisismo (léase autismo) que a menudo poseen en grado superlativo no tienen remedio cuando no existe allí la conciencia, por lo que las consecuencias inmediatas las pagará  siempre la sociedad, hasta que llegue el momento adverso de que ésta les pase la factura. Ese momento siempre llega.

Más grave aún es que las justificaciones mercenarias no puedan corregir, ni mucho menos disimular o desviar la atención de la sociedad respecto de  todo lo negativo y perjudicial para la vida social y de la nación toda cuando ello es deliberadamente decidido y ejecutado por los gobernantes con la cabeza fría y con jactancia.
Esto significa que debemos  incluir en el análisis la variable de las intenciones aparentes y ocultas de  éstos como determinantes de sus acciones, lo cual nos pone frente a la contradicción flagrante entre las necesidades, los anhelos, los derechos y la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, constantemente subrogados por las necesidades, conveniencias y anhelos particulares de los gobernantes y sus funcionarios de mayor nivel.

Si la constitución real de nuestros sistemas republicanos instala de hecho el hiperpresidencialismo y el populismo, el resultado fatal ha de ser el padecimiento crónico de la democracia y la república.

Sin embargo, el soberano, el pueblo, desplazado, manipulado, engañado y estafado preferirá  la continuidad de hecho y de derecho del mal gobernante, por temor a abrir la puerta a las hoy antiguas e inservibles aventuras golpistas de inspiración fascista o comunista bajo la advocación de símbolos y valores revolucionarios como la libertad, la igualdad y la solidaridad, y digo revolucionarios porque siguen siendo utopías.

Los políticos  opositores harán lo mismo por temor a ser tildados de fascistas aun cuando sean liberales o conservadores. Sus fervores liberales de otros tiempos los llevaron a pensar, al retorno de la vida democrática, en novedosos institutos jurídico-políticos de acción popular para abrir la política a la participación real y a la posibilidad de corregir rumbos rápidamente. No obstante, veinticinco años después, si algún político opositor planteara su implementación sería escarnecido universalmente por propios y extraños.

Eso revela que también existe un miedo terrible a utilizar la constitución hasta las últimas consecuencias, pues ello afectaría otra mítica variable política: la gobernabilidad, cuya laxitud permite y justifica entonces el estiramiento de las leyes  para salvar los fines del  sistema jurídico (¡…!).
Nuestra pobre cultura política se revela en varios puntos específicos: entre otros en el desconocimiento teórico práctico del republicanismo y la soberanía popular, por consiguiente de la constitución nacional; y por eso mismo se desconoce que cualquier gobernante puede ser dictador y fascista sin un coup d´etat basado en la fuerza y a cargo de militares, gendarmes, policías, comandos civiles ni milicias populares;  simplemente  basta reformar la constitución para cumplirla y hacerla cumplir en lo que a aquél le conviene, e incumplirla en lo que no.

Definiciones conceptuales, jurídicas y políticas tan complejas, necesarias y urgentes como terrorismo, genocidio y crímenes de lesa humanidad flotan en el limbo de la opinión y el relativismo ético que todo lo invade en procura de diluir los debates fundamentales y penetrar en todas las mentes planteando combates de retaguardia para consumo y entretenimiento del cholulismo nacional.

Así es posible hallar a muchos intelectuales percibidos vulgarmente como “progresistas”, ejerciendo, por ejemplo, una omnipresente crítica lapidaria -por cierto totalmente procedente- y de perfiles humanistas, a los desvíos históricos de la Iglesia Católica, como el desgraciado concepto de guerra justa, entre otros, que habilitaba al eje cortesano-eclesiástico a realizar crímenes  horripilantes, aggiornado luego por la filosofía política en los tiempos recientes del Estado-Nación. Y sin embargo, esos mismos intelectuales, antiimperialistas y etc (sic) no aplican un equivalente dictamen de la razón y la ética a las acciones de cuño similar cuando son llevadas a cabo por gobiernos que se titulan revolucionarios, socialistas o comunistas.

Proceden, pues, del mismo modo que los políticos, que tienen como guía práctica que no hay mejor defensa que un buen ataque… a los argumentos contrarios; e igual que los estrategas militares, que realizan maniobras diversionistas  para confundir al enemigo… la sociedad, o desviar su atención; y que la Iglesia preconciliar, que sostenía la tesis de la guerra justa e injusta, en consecuencia, violencia justa e injusta.

Cuando pienso que esta labilidad de la moral política de ciertos intelectuales obedece a motivaciones innobles, tan poco elevadas como el mantenimiento de ciertos privilegios, no puedo menos que pensar con admiración en Juan Bautista Alberdi, especialmente en Alberdi el Viejo, cuya pasión intelectual y su honestidad es conmovedora. Deberían leer -dudo que lo hayan hecho- El crimen de la guerra, para aprender que un verdadero intelectual camina hacia adelante y no mira atrás para andar borrando sus propias huellas a intervalos regulares, como hacen ellos.

“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Simón Bolívar (Discurso ante el Congreso de Angostura, 15 de Febrero de 1819).

* Carlos Schulmaister es un educador argentino, maestro, profesor de Historia, historiador oral, Máster en Gestión y Políticas Culturales en el MERCOSUR, docente durante más de treinta años en el área de Pedagogía y Didáctica de las Ciencias Sociales en institutos terciarios del profesorado, gestor cultural, escritor y columnista en diarios del país y el exterior. Es autor de De la patria y los actos patrios escolares; Los intelectuales: entre el mito y el mercado; Gestión cultural municipal: de la trastienda a la vidriera; y otros títulos.

martes, 4 de enero de 2011

Sobre verdugos y guillotinas

Evo Morales ha conseguido, siguiendo el libreto hábilmente diseñado por la totalitaria mente de García Linera, un poder que día a día aleja a su Gobierno de la posición democrática, a la vez que lo aproxima más a la posición absolutista.

Es por ello que es cierto que muy difícilmente ahora se pueda poner un alto a las innumerables arbitrariedades que cometen los burócratas de la era Morales. Dos tercios en ambas cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional; fiscales nombrados a dedo por el Presidente, con el poder de suspender a autoridades electas por el pueblo; miembros del Órgano Judicial y Electoral elegidos directamente por Evo Morales; leyes diseñadas y aprobadas por el régimen masista, que les posibilitan utilizar la justicia como un instrumento para restringir la libre expresión, para perseguir a las personas por razones políticas, para intimidar, reprimir, someter, encarcelar, censurar, etc. son los principales mecanismos que hacen que hoy en Bolivia vivamos una réplica moderna y refinada de la época del terror posterior a la Revolución Francesa.

A nuestro siniestro Vicepresidente le gusta verse como el último de los jacobinos, y ver a Morales como Robespierre. Su analogía es precisa, porque los verdugos de hoy son jueces, fiscales y ministros anti corrupción, y la guillotina son las leyes que quebrantan los universales derechos de presunción de inocencia, equilibro y división de poderes, irretroactividad de la Ley, respeto de la propiedad privada, principio del juez natural, derecho a un tribunal y control de constitucionalidad, etc.

Se dice que es mentira que exista persecución política, o judicialización de la política, y sin embargo son solamente los líderes no afines al régimen de gobierno quienes están siendo procesados y perseguidos. Algunos con argumentos aparentemente suficientes, otros con los justificativos más rebuscados y absurdos. Pero el hecho es que, con argumentos o no, son solamente personalidades y líderes contestatarios quienes están siendo enviados a la guillotina. 

¿Qué pasó con Juan Camión Quintana y sus 33 camiones de contrabando?, ¿Y qué con el senador borracho de apellido Surco y con nombre de dictador caribeño?, ¿Qué hay con las imágenes de senadores y ministros del MAS alentando la violencia el 11 de enero en Cochabamba?, estos y otros casos que no están siendo investigados sirven para demostrar que sí estamos frente a una persecución política, pues la guillotina se está aplicando de manera selectiva contra quienes son considerados enemigos del régimen.

Todos sabemos que tarde o temprano nos puede tocar la guillotina, pues el proceso se viene realizando por etapas. Primero son los más grandes, luego los medianos, y finalmente los pequeños, pero sin duda que a todos los considerados parte de la “escoria neoliberal”, enemigos del  “proceso de cambio”, o “contrarrevolucionarios”, nos tocará el turno de ser juzgados por los tribunales del terror y la vergüenza. 

Pero también sabemos que las cosas cambian, que la justicia y la libertad siempre terminan por triunfar mientras existamos personas dispuestas a defenderlas, y que tarde o temprano, también, Robespierre y su régimen terminarán siendo enjuiciados con sus mismas leyes, y ejecutados por su misma guillotina.

Como comentario aparte: García Linera a tachado de bobo a Vargas Llosa… no puedo hacer más que reírme cuando veo a una pulga tratando de dañar a un gigante. Porque me pregunto ¿quién es el bobo aquí?

martes, 21 de diciembre de 2010

Estados Unidos y China

A raíz de las revelaciones de WikiLeaks se pretende “demostrar” que Estados Unidos realmente conspira contra los nobles autócratas del mundo a través, no de la orquestación de golpes de Estado, sino de la solicitud de informes a sus diplomáticos respecto del carácter o la salud mental de líderes y gobernantes, o de la petición de ayuda a ciertos presidentes para mejorar las relaciones diplomáticas con otros gobiernos.

Digo que se pretende, porque ello en realidad no demuestra nada, pues la recopilación de información, a través de medios lícitos, en los lugares en que las legaciones diplomáticas cumplen representación, es una función contemplada dentro del derecho consular y diplomático.

Los representantes de Estados Unidos, en cualquier país del mundo, tienen toda la libertad de conversar y hacer preguntas a quienquiera, ya sean líderes políticos oficialistas u opositores, así como a cualquier ciudadano del país en el que tengan una legación diplomática. De la misma forma, las representaciones diplomáticas bolivianas tienen todo el derecho y la libertad de hacer preguntas, averiguaciones y conversar, con todo líder, dirigente y autoridad en los países en que tiene representación. No por ello se puede decir que quien lo haga estará incurriendo en una acción de espionaje, conspiración o injerencia.

En realidad, todo lo hasta ahora revelado por WikiLeaks, sobre las actividades diplomáticas de los Estados Unidos de América, demuestra que aquel sinnúmero de denuncias y teorías de conspiraciones contra países en Latinoamérica, Medio Oriente u otros, no son más que vociferantes mentiras inventadas por los gobernantes menos democráticos del planeta, algunos ya convertidos en autócratas, tiranos y hasta dictadores.

El comportamiento de China, sin embargo, con motivo de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Liu Xiaobo, el disidente que se ganó once años de prisión por pedir el fin de la hegemonía del Partido Comunista Chino, y por exigir libertad y pluralismo a sus totalitarios gobernantes, es de franca presión.

De acuerdo a una nota de Los Tiempos, del día de ayer “China y otras 18 naciones no asistirán a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, en homenaje al disidente chino, Liu Xiaobo, dijeron los organizadores en un anuncio que sigue a una campaña desatada por China para persuadir a los diplomáticos que no asistan.”

Entre los países que han anunciado su ausencia a este evento están Rusia, Pakistán, Serbia, Irán, Venezuela, Cuba, Arabia Saudí, Kazajstán, Ucrania, Colombia y Egipto. La inasistencia de varios de esto países, como Venezuela, Cuba o Irán, se explica porque sus gobiernos tampoco guardan ningún aprecio por la libertad, la propiedad y la tolerancia.

La ausencia de Rusia y Colombia, sin embargo, si asumimos que es ajena a alguna afinidad con el régimen chino, y a no ser que se trate de imponderables propios de estos países, podría especularse que se debe a presiones comerciales del Gobierno chino, que ya se ha convertido en un importantísimo actor dentro del orden económico mundial.

Se debe decir que la actitud del régimen chino en este caso es de flagrante cinismo y desfachatez en torno a la libertad, la tolerancia y el pluralismo, pues mientras el mundo no hace ni dice nada, de los 140 activistas chinos invitados por la esposa de Liu, sólo uno ha confirmado su asistencia a la ceremonia de entrega de premios en la capital noruega, mientras que los otros son víctimas de sus dictadores, que les han impedido que salgan de China, o les han sometido a una intensa campaña de seguridad contra los disidentes.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los encantadores de serpientes

El ex presidente de facto de Cuba, Fidel Castro, utilizó estos términos para referirse al Presidente de Estados Unidos de América, Barak Obama.

El octogenario mandamás de Cuba tiene toda la razón cuando habla de la existencia de encantadores de serpientes, pero no creo que Obama sea uno de ellos. El mismo Castro es un habilísimo encantador de serpientes que ha conseguido mantenerse autoritariamente en el poder por cincuenta años, porque, no se puede negar que se requiere de una extrema habilidad política para suprimir la libertad de los individuos haciendo que parezca algo bueno y beneficiosos para ellos.

La destreza de conseguir que la culpa del fracaso económico y la miseria, causadas por sus delirantes ideas marxistas, siempre sean atribuidas a otros, más nunca a él, es otra cualidad de este caribeño encantador de serpientes.

Uno que le sigue los pasos es el Presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma. Este otro encantador de serpientes también tiene grandes habilidades. El proceso boliviano es un intento de aplicación mejorada y adaptada a los nuevos tiempos, del cubano.

No podía esperarse que en Bolivia se instaurara el fracaso socialista por vía revolucionaria, así que se optó por utilizar la democracia para infiltrarse en el poder estatal y comenzar el desmontaje de todo aquello que protegía a las personas de la posibilidad de que alguien se hiciera con el poder total y les fuera eliminando la libertad y los derechos.

El proceso está tan bien logrado que no sólo oculta sus verdaderos fines ante la población boliviana que aún mira extasiada a su redentor Morales, sino que hasta despierta admiración y aplausos en foros internacionales.

Cada paso ha sido cuidadosamente planificado y anunciado en el momento preciso, cada etapa se ha venido ejecutando con tan sólo pequeños contratiempos, frente a una ciudadanía ingenua y una oposición inepta, que no han logrado descubrir y comprender los principios supremos que no sólo se están perdiendo, sino que servirían como armas de combate contra el totalitarismo.

Evo Morales es, a estas alturas, un tirano simpático cuyas acciones contra la libertad individual, el pluralismo, la propiedad y la justicia, son sistemáticamente maquilladas con una capa de causas nobles.

La lucha contra la discriminación ha servido para restringir el libre pensamiento y la libre opinión; la lucha contra la corrupción se ha utilizado para eliminar la libre acción política; la lucha contra la escasez se ha usado para eliminar la libre acción económica; el fomento al deporte se quiere utilizar para elevar los precios de los productos cuyo consumo es considerado perjudicial por el Gobierno; la supuesta recuperación y revalorización de unas culturas ancestrales que no habían descubierto ni la escritura, se aplica para discriminar políticamente y para interferir en la educación libre.

Y el antiimperialismo, ese con el que también simpatizan muchos políticos de oposición, se está utilizando para asociar a Bolivia con países que igualmente suprimen o han suprimido los derechos y libertades de las personas, y hasta con países a donde los crímenes contra los individuos, y especialmente contra las mujeres, son parte del comportamiento alentado y corrientemente practicado por el Estado.

Encantadores de serpientes son aquellos que han conseguido manipular los sentimientos y emociones de la gente, al punto de que sus mentiras son escuchadas como verdades, mientras las cadenas de la servidumbre se reparten de manera masiva entre los ciudadanos, que han decidido ponérselas ellos mismos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Yo ya tengo mi papá

Y no necesito otro. Para ser exacto, al ser creyente, considero que tengo dos papás: el celestial, que me hizo absolutamente libre, por lo que no admito que ningún mortal que quite esa libertad; y el terrenal, un buen hombre y honrado coronel de ejército que puso sus reglas cuando era yo menor de edad, y que me dio mi libertad al madurar.

Pero ahora resulta que unos burócratas metiches me obligan a aportar mi dinero para construir campos deportivos y promover el deporte. ¿Me preguntaron si me interesa invertir en esas cosas?, claro que no. Como de costumbre, el Estado está ahí para vulnerar los derechos y la libertad de la gente, definiendo arbitrariamente lo que es bueno y lo que es malo para uno, y robándonos el dinero que con tanto esfuerzo logramos ganar.

Me refiero al proyecto de Ley presentado por Evo Morales el día lunes, por el que se va a elevar el impuesto a los cigarrillos y bebidas alcohólicas para destinar esos recursos a la promoción del deporte.

"A veces nos sentimos huérfanos económicamente para apoyar a los atletas, a los deportistas, pero también para campos deportivos, además de hacer eventos deportivos" ha dicho Morales. Pero no entiendo de qué orfandad hablan, si tienen a su disposición el dinero de los hidrocarburos, de las telecomunicaciones, fundiciones, refinerías, electricidad, etc. por lo que no hay por qué exprimir más al ciudadano trabajador, robándole el dinero de su esfuerzo con más impuestos.

“A la juventud se aleja de la perversión mediante el deporte" también ha dicho el Presidente. Eso debería decirle a su amigo Maradona, que aunque muy campeón del fútbol, no pudo alejarse de la “perversión” del consumo de drogas. También hay por ahí algunos presidentes, que aprovechan el fútbol para propinarles rodillazos en los genitales a los adversarios que les hacen enojar. Eso me parece una perversión.

El caso es que yo no necesito un papá Estado que me obligue a aportar dinero para una actividad que me parece absurda. Porque el fútbol me parece absurdo, no me gusta, y creo que tengo el derecho a ser consultado si es que se pretende que yo aporte para semejante ridiculez. Soy fumador, y tampoco me interesa tener un papá Estado que me diga si eso me hace daño o no, ni que pretenda disuadirme de hacerlo a través de la elevación de los impuestos. Ese es mi problema, mi libertad de elegir y decidir.

Algún día los ciudadanos se darán cuenta de que los impuestos no son más que un robo disfrazado de patriotismo. Son lo equivalente a quitarle a un individuo su billetera, sacarle su dinero, y destinarlo a una “buena causa”. Sigue siendo un robo ¿Quién dice que no hay ladrones que invierten sabiamente y en causas nobles el resultado de sus fechorías? Y no por eso vamos a justificar los asaltos.

Aunque ciertos vicepresidentes que participaron en asaltos a ciertas remesas de la U.M.S.S., también usaron el justificativo tonto de que el dinero era requerido para la “buena causa” de la revolución. Sigo creyendo que el robo es robo, sin importar las nobles causas que se esgriman en su favor, y sin interesar si quien lo comete es un ladrón de la calle o un burócrata del Estado.

La eliminación de los impuestos es una forma de ser libres, y una de las mejores para combatir la inflación, pues lo sueldos no se ven reducidos cuando el Estado viene a cobrar su tajada mal habida, y los productos bajan de precio porque ya no pagan impuestos ni aranceles a la importación. Los impuestos son un robo y son señales de servidumbre, porque el Estado nos obliga a trabajar para él.

sábado, 23 de octubre de 2010

Hacia una era de puritanismo “iluminista”

Subeditorial de Los Tiempos, 23 de octubre de 2010

Una serie de noticias han dado durante los últimos días más indicios de lo que en términos concretos significa el componente “cultural” de la “revolución democrática y cultural” en curso.

Una de ellas es la relativa a la visita que hizo ministra de Culturas, Zulma Yugar, a la República Islámica de Irán. Allá fue invitada por el ministro de Cultura y Guía Islámica, Seyyed Mohamamad Hoseini, “con miras a firmar convenios de intercambio cultural” y así marcar un nuevo hito en el proceso de “integración cultural” iniciado hace ya casi cinco años.

Pocos días después, en lo que según el Vicepresidente fue sólo una “iniciativa personal”, uno de los más influyentes dirigentes del partido oficialista, el senador Isaac Ávalos, informó que está ya muy avanzada la elaboración de una ley para “eliminar las telenovelas y los anuncios publicitarios sensuales” y “para limitar que las hermosas chicas que tenemos muestren todo en las propagandas y en los shows”.

Que tal anuncio haya coincidido con otro sobre la intención de vetar la lectura libre de ciertos libros mientras algunos “agentes del cambio” hablan de la necesidad de “normar” la difusión en el exterior de películas que “hacen quedar mal” a la cultura de nuestro país tiene todo el aspecto de algo más que una casualidad.

Y son tantos los motivos que dan pie a tal sospecha que las palabras del Vicepresidente no son suficientes para despejarla. Mucho menos si lo hace anunciando la inauguración de un tiempo de “iluminismo”, término que no puede dejar de recordar que su seudónimo es “Qhananchiri”, que en aymara significa “el que ilumina”.

Comentario de Lizandro Coca Olmos: Seguramente ponerse a atar cabos y concluir que ese acercamiento "cultural" con Irán, la prohibición de imágenes sensuales que se proyecta para los medios, y el retiro de libros que el Estado presuma "negativos" de la currícula escolar, podrían ser para Bolivia el inicio de un camino hacia el conservadurismo y puritanismo anti-libertarios es demasiado. Seguramente tendremos que creerle a García Linera, y pensar que todas estas políticas nos conducen, más bien, a una era de "iluminismo".

viernes, 22 de octubre de 2010

El fallido estreno de la mordaza

Subeditorial de Los Tiempos, 20 de octubre de 2010

Tarde o temprano tenía que estrenarse la flamante ley 45. Y como era de suponer, lo hace a través de es una acusación contra un medio de comunicación. El diario orureño La Patria, el segundo diario más antiguo de nuestro país, es el que tiene el privilegio de ser el primer acusado y el Honorable Concejo Municipal de Oruro la vergüenza de ser el primer acusador.

El caso es muy simple. El pasado martes, una concejala del Movimiento Sin Miedo (MSM) informó que el órgano deliberante orureño decidió iniciar un proceso en contra del rotativo por publicar “información discriminatoria” que “mella la dignidad” de algunos concejales del municipio.

A falta de una, son dos las causales del proceso. La primera, que el diario orureño empleó la palabra “concejil” en vez de “concejal” para referirse a algo relativo al Honorable Concejo. El término “concejil”, según el buen saber y entender de la concejil orureña, conlleva una carga despectiva y discriminatoria. Pero como si eso fuera poco, el diario agravó su falta al calificar como “bochornosa” una sesión de tan ilustre órgano deliberante. Y como consideran que “bochornoso” y “concejil” son términos discriminatorios, quieren que la ley 45 le caiga a La Patria encima con todo su rigor.

Felizmente, el presidente del Concejo desautorizó a la suspicaz concejil y se conformó con exigir al matutino una explicación por su discriminatorio proceder. Pero de nada valió que con el Diccionario de la Real Academia Española en la mano la directora demostrara que “concejil” es “perteneciente o relativo al concejo”, pues las autoridades orureñas insisten en que el término “mella su honor”.

viernes, 15 de octubre de 2010

El Gobierno de Bolivia y el asalto a la libertad

La supresión de la posibilidad de que los lectores de las diferentes versiones electrónicas de los principales diarios del país puedan ingresar comentarios a las noticias o a las columnas editoriales y de opinión, así como el anuncio de que se realizará una “clasificación” de libros para saber si están dentro de la categoría de “racistas”, además de que ahora la gente tiene más temor de decir en voz alta lo que piensa, son las primeras consecuencias de la aprobación de la Ley antirracismo.

Y es que ahora ya no importa si suprimir la opción de comentarios en los sitios web de los periódicos es una restricción a la libertad que tenían todos los ciudadanos de criticar o apoyar sus lecturas, sus ideas o sus preferencias. Tampoco si los primeros libros que se ha anunciado censurar son los históricos escritos de Gabriel René Moreno y Alcides Arguedas, más allá de que estemos de acuerdo o no con sus ideas. Y menos interesa que no sólo la prensa, sino también los ciudadanos, hayan comenzado a cuidar lo que dicen y escriben.

El hecho es que el Gobierno ha comenzado a ensamblar el mecanismo necesario para establecer la verdad oficial, y para imponer la moral y la ética de los que mandan sobre toda la sociedad, penalizando las que pudieran no comulgar con las suyas.

Dos componentes más de este mecanismo son una ley que castigará los comerciales y escenas sexistas que se difundan por los medios de comunicación, y una nueva Ley del Trabajo que establecerá normas para regular medidas de protesta como las marchas y las huelgas.

Mientras este mecanismo totalitario es astuta, paciente y sistemáticamente ensamblado, siguen, dentro de la sociedad boliviana, silenciadas muchas voces cómplices conscientes de este error, pero que se niegan a manifestarse por conveniencia o por temor, y continúan los corifeos vociferantes cantando glorias para el Gobierno del cambio y para el líder espiritual de los oprimidos.

“Así muere la libertad, con un estruendoso aplauso.” Son las palabras que el personaje de una afamada saga de ciencia ficción pronunció al dársele poderes extraordinarios a un futuro emperador, y son las palabras con que podemos describir lo que sucede en Bolivia.

Este es el proceso de pérdida gradual de la libertad, que ya se veía venir desde hace mucho, pero que tantos ciudadanos, aún hoy, se negaron y se niegan a reconocer.

Escrito para el portal www.boliviademocratica.net

Debo confesar que estoy invadido por una mezcla de sentimientos: Por un lado, me emociona estar presenciando, en vivo, el proceso a través del que una sociedad pierde su libertad de manera gradual, y aún hay muchos que lo aplauden. Pero, por otro lado, me mata la impotencia. Porque esa sociedad es la mía, y no puedo hacer nada para evitarlo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Por el derecho a pensar diferente y decirlo

Es conocida la incomodidad del Presidente Morales y su régimen de gobierno con los periodistas y, más específicamente, con la libertad de prensa. Tan es así, que en varias ocasiones el Presidente ha aprovechado sus intervenciones públicas para atosigar a la prensa, declarando a los medios sus principales enemigos, humillando a periodistas públicamente, o comparándolos con pollos de granja o vuvuzuelas africanas.

El rechazo y rencor presidenciales, sin embargo, no son solamente contra los periodistas y los medios, sino contra el principio por el que cualquier ciudadano puede hacer declaraciones, preguntas, investigaciones, interpretaciones o revelaciones que pudieran incomodar al régimen de gobierno.

Se trata del principio de libre expresión, a través del que las personas de un país libre difundimos, a veces simple y pura información, y en ocasiones opinión, análisis e interpretación.

Este principio está consagrado en la Constitución Política del Estado, en su artículo 21, numeral 5, que dice que las bolivianas y los bolivianos tenemos derecho “A expresar y difundir libremente pensamientos u opiniones por cualquier medio de comunicación, de forma oral, escrita o visual, individual o colectiva.” Que es reforzado por el numeral 6 que incluye el derecho “A acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de manera individual o colectiva.”

Así mismo, en el artículo 106, referido a la comunicación social, dice que “II. El Estado garantiza a las bolivianas y los bolivianos el derecho a la libertad de expresión, de opinión y de información, a la rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por cualquier medio de difusión, sin censura previa.” Y a continuación “III. El Estado garantiza a las trabajadoras y los trabajadores de la prensa, la libertad de expresión, el derecho a la comunicación y a la información.”

Note usted que en ninguno de los casos se dice que la libre expresión será regulada por legislación alguna, por lo que la Ley mordaza, recientemente aprobada, no sólo sería un atentado contra los principios de una sociedad libre, sino también una norma inconstitucional.

El Gobierno ha respaldado la aprobación de su Ley contra el derecho a pensar diferente y poder decirlo con libertad, en la preocupación de la sociedad por la sensación de que en el país existe racimo. Esa preocupación, junto con las reflexiones de sectores de la sociedad, pensadores y políticos, podría haber dado como resultado una Ley que no necesariamente sea punitiva y acuda a la coerción para combatir un mal que al final de cuentas depende de la moral y la conciencia de las personas, sino que apunte a la educación y la prevención, a través de una campaña de formación de valores para la construcción de una sociedad tolerante.

Pero si de lo que hablamos es de la elaboración de un instrumento más para perseguir jurídicamente a quien disienta, y para callar la crítica y la opinión diferente, no existirá argumento que valga y, más bien, será absolutamente comprensible que Morales y su Gobierno continúen revelándonos su espíritu totalitario, y mantengan la Ley como está.

El poder que el Presidente se está dando a sí mismo, para silenciar voces y cerrar medios de comunicación, respaldado en una Ley anti libertaria, no lo ha tenido ningún dictador en la historia de Bolivia. Ellos al menos tenían la decencia de llegar con militares y armas, apresar ciudadanos y periodistas, y quemar o tomar el medio, sin pretender que les creamos que seguimos viviendo en democracia.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Chávez y el terrorismo

Abundan ya, en algunos casos las pruebas, y en otros los indicios, de la vinculación del Gobierno de Venezuela con grupos terroristas, narcoterroristas y fundamentalistas. En algunos casos, esta vinculación se ha dado en base a cooperación directa, y en otros a través de la simple omisión.

El más reciente suceso referido a este problema ha sido la declaración de dos etarras (miembros del grupo terrorista ETA) en el sentido de que habrían recibido entrenamiento en Venezuela.

De acuerdo a una nota de prensa de “Los Tiempos”, Arturo Cubillas, deportado de España a Venezuela en 1989, ocupa desde hace cinco años el cargo de jefe de Seguridad del Instituto Nacional de Tierras de este país, y habría sido él quien impartió cursillos de formación en julio y agosto de 2008 a los miembros de ETA, Javier Atristain Gorosabel y Juan Carlos Besance Zugasti, detenidos el pasado miércoles en la provincia vasca Guipúzcoa, en el norte de España.

Pero esta es tan sólo la última de las noticias que vinculan al Gobierno de Chávez con grupos terroristas. El gobierno colombiano, entonces presidido por Álvaro Uribe, denunció en años anteriores, después de descubrir importantes documentos en una computadora de las FARC a través de un operativo en territorio ecuatoriano que dio fin con uno de sus principales líderes, que el Gobierno venezolano habría vendido armas al narcoterrorismo colombiano.

También se ha difundido, en los últimos años, información referida a operaciones de las FARC en territorio venezolano, con cuya relación el chavismo ha tratado de desligarse alegando su incapacidad de tener control sobre la totalidad de su territorio selvático.

Por otro lado, no son nada nuevas las hipótesis referidas al la estadía y entrenamiento que estarían recibiendo terroristas islámicos, bajo el oportuno argumento de que se estaría estrechando vínculos “diplomáticos” con el Gobierno de Teherán.

Todas estas informaciones, indicios e hipótesis, coinciden desafortunadamente con las políticas antiimperialistas del socialismo del siglo XXI, que implican una franca hostilidad principalmente, pero no sólo, contra los Estados Unidos de América, sino también contra la civilización occidental.

Imaginamos que será cuestión de tiempo para que podamos contar con mayores certezas sobre la relación del Gobierno venezolano con el terrorismo internacional, y esperamos que cuando estas certezas estén en nuestras manos, no sea demasiado tarde para el mundo.

Escrito para el portal http://www.boliviademocratica.net/

Tentación totalitaria y miedo a la libertad

Editorial de Los Tiempos, del 6 de octubre de 2010

Durante los últimos tiempos, en lo que tiene todos los visos de ser un proceso en continuo avance, han comenzado a proliferar en nuestra sociedad indicios de un fenómeno que puede ser descrito como “la tentación totalitaria” o “el miedo a la libertad”.

El caso más reciente es el entusiasmo que en gruesos sectores de la ciudadanía ha despertado la propuesta de imponer una especie de “toque de queda” de modo que los jóvenes estén obligados a replegarse a sus hogares a tempranas horas de la noche. El argumento que respalda la propuesta consiste en que, según las estadísticas, es bajo la influencia del alcohol que se produce la mayor parte de los actos de violencia y éstos, a su vez, una importante causa de consultas médicas.

A la iniciativa, originalmente planteada por funcionarios de un hospital público, se han sumado otros sectores a cual más respaldado de aparentemente sólidos argumentos, todos los que parecen converger en un mismo punto: la necesidad y conveniencia de que se aprueben e impongan reglas, normas y leyes más drásticas y que agentes estatales –sean funcionarios municipales, policiales o de alguna instancia de vigilancia y control social aún por crear– se encarguen de “disciplinar” a los jóvenes díscolos.

Muchos padres y madres de familia se han sentido identificados con la propuesta. Y aun antes de que ésta se plasme en disposiciones legales, decenas de locales públicos, gran parte de ellos espacios de intensa actividad artística y cultural, han sido clausurados por comisarios que actúan en nombre de las buenas costumbres.

A este ejemplo, que es el más reciente pero no el único, se pueden sumar muchos otros igualmente sintomáticos del fenómeno al que nos referimos como el entusiasmo con que se defiende la castración como fórmula para prevenir actos de pedofilia o la complacencia con que se acepta la explicación según la que la tortura de conscriptos forma parte de un necesario currículo académico para aprender a “defender a la patria”, son otros entre los más recientes.

El fenómeno no es nada nuevo. Muy por el contrario, son muchos los estudios sociológicos y de psicología social que durante el siglo XX se han hecho con el propósito de comprender por qué en ciertas circunstancias las sociedades se tornan proclives no sólo a aceptar sino a exigir que se les impongan leyes cada vez más severas, castigos más implacables, regímenes autoritarios que conculquen sus libertades y tomen en su nombre las más importantes decisiones.

Algo que tales reflexiones contribuyeron a dilucidar es que la desaparición de la libertad no se produce de un día para otro ni la impone por su propia voluntad ningún tirano, sino que son los miembros de una sociedad los que van renunciando a ella poco a poco, a veces sin darse cuenta y otras veces muy conscientes de ello, voluntaria y entusiasmadamente.

Como es fácil constatar, la nuestra es una sociedad en la que son cada vez más los síntomas de las dos vertientes de las que se nutre el autoritarismo. La tentación totalitaria y el miedo a la libertad ya están entre nosotros, ganando los deseos y la voluntad no sólo de quienes tienen la mano dura sino también, lo que es peor, de quienes quieren ser gobernados con mano dura.